Ilesos tras incendiarse su casa en Taboadela: “Foi un inferno”

RESIDÍAN TRES PERSONAS

Uno de los moradores vio las llamas de la casa de Taboadela (Ourense) al levantarse al baño, avisó al matrimonio y salieron de la vivienda

Estado en el que quedó la vivienda de Abeledo (Taboadela) tras el incendio.
Estado en el que quedó la vivienda de Abeledo (Taboadela) tras el incendio. | Martiño Pinal

En ocasiones, la línea entre un susto grande y una tragedia es extremadamente fina. La necesidad de ir al baño durante la madrugada del miércoles permitió a un hombre darse cuenta, sobre las cinco de la mañana, de que había fuego en la vivienda, ubicada en Abeledo (Taboadela), y avisar a los otros dos moradores. Rápidamente, los tres -un matrimonio de 89 y 82 años y el hermano de ella (71)- abandonaron la casa mientras pedían auxilio.

Los gritos los escuchó su vecina de enfrente, la cual estaba despierta porque entra muy temprano a trabajar. “Levantou a ventana e xa viu o lume e xa chamou ao 112”, explicó su madre, Carmen Vázquez. La alarma se extendió con celeridad por el pueblo y los residentes se acercaron con mangueras para combatir las llamas mientras no llegaban los servicios de emergencia.

Hasta la aldea llegaron efectivos de los bomberos de San Cibrao, así como de los GES de O Pereiro de Aguiar y de Terras de Celanova y de la Guardia Civil. Las labores de extinción no fueron nada sencillas. “As lapas eran altísimas, estralaba a madeira seca que metía medo, foi horrible”, contó Vázquez.

Los bomberos incluso temieron que el fuego saltase a las viviendas cercanas, pero finalmente lograron extinguirlo a las 12,40, tras siete horas de intenso trabajo en la vivienda. Finalmente, el fuego destruyó la casa y afecto a la continua, ambas de la misma edificación y unidas por el interior. Por el momento, se desconoce el origen del fuego.

No hubo que lamentar daños personales, ya que tanto el matrimonio como el hermano de ella se encuentran en buen estado. Sin embargo, no pudieron volver a la vivienda y se reubicaron en otro inmueble familiar en Taboadela.

“Foi un infierno”

Otra vecina de Abeledo, quien prefiere mantenerse en el anonimato, no logró conciliar el sueño en toda la mañana, ni cuando se fueron los servicios de extinción. Aún tenía el susto en el cuerpo de una noche donde la tensión invadió el pueblo. “Caeron moitas faíscas do incendio e oín como rompían os cristais, mesmo sentín unha explosión pequena que non se que foi”, explica. Ante el miedo de que el fuego llegase hasta su vivienda, decidió llevar a sus nietos hasta casa de los padres en plena madrugada. “Foi un inferno, isto parecía o fin do mundo”, define esta vecina una noche en la que pasó muchos nervios.

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