"ME DEBO A MIS VECINOS"
De los elogios a la ruptura: la inclusión a debate en Toén
"ME DEBO A MIS VECINOS"
El Concello de Toén puso fin a su relación con el centro especial de empleo Aspamadis el pasado enero tras más de cuatro años prestando servicios de jardinería, una decisión que ha desatado un choque de versiones. La comunicación del fin de la actividad llegó pocos días después de que el alcalde alabara públicamente el trabajo del colectivo en un acto sobre inclusión.
Los hechos se remontan al 15 de enero, cuando Aspamadis celebraba su décimo aniversario: “Vino a hablar de lo bien que trabajaban los chavales y, a los tres días, nos mandaron un correo diciendo que a final de mes teníamos que dejar el Concello”, relata Manuel Martín, presidente de Aspamadis, además de ser padre de una persona con discapacidad. La entidad venía desarrollando estas tareas desde 2021, con tres o cuatro trabajadores con dispacidad implicados directamente en el servicio.
El malestar no se limita a la forma en la que se produjo la salida. Martín pone el foco también en el relevo por otra empresa y en las cifras que maneja: “Nos estaban pagando muy poco y ahora a la nueva empresa está presupuestado el doble. Si querían que hiciéramos más trabajos, lo lógico era hablarlo”, reclama. En esa línea, sostiene que la actividad se desarrolló con normalidad y que el servicio “estaba en condiciones”.
“Si ya tenía pensado cambiarnos, lo lógico es que no viniera a hablar de inclusión”, añade, en una crítica directa a la temporalidad de los hechos. El presidente de Aspamadis enmarca además el trabajo del centro en su función social: “Todo lo que se gana revierte en los usuarios”.
El alcalde de Toén, Ricardo González, rechaza ese planteamiento y reivindica el papel del Concello. “Me sorprende el enfoque que se le ha dado a esta situación”, señala. Además, sefiende que Toén fue “uno de los únicos concellos, o como mínimo de los pioneros” en contratar a este colectivo cuyo desempeño asegura que fue “correcto”.
La decisión de poner fin a la relación, explica, responde a criterios de gestión. “Las administraciones tenemos la obligación de buscar la excelencia y había trabajos de jardinería que no se estaban acometiendo, así que decidimos cambiar de proveedor”, apunta. El regidor no concreta qué tareas quedaban fuera ni entra en el detalle del nuevo contrato, pero insiste en que actúa en función del servicio a los vecinos de Toén: “Yo me debo a ellos y a dar el mejor servicio posible”.
En su defensa, González recurre a la comparación para contextualizar la relación mantenida durante estos años. “Si todos los concellos de les dieran la oportunidad que les dio Toén, Aspamadis tendría trabajo para siglos”, afirma, al tiempo que lamenta el tono adoptado por la asociación en este episodio. “Cada empresa decide como encajar una salida de una relación laboral”, concluye.
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