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PÉRDIDA DEL CONOCIMIENTO
El pasado 25 de diciembre, alrededor de las 16:50 horas, una mujer que viajaba en un vehículo perdió el conocimiento tras sufrir una grave indisposición. Por suerte para su posterior pronóstico, se topó con José Miguel Cañal, de la Guardia Civil de Tráfico de O Barco de Valdeorras.
El agente se encontraba realizando un control de alcohol y drogas en la carretera N-120, en Vilarmartín de Valdeorras. Uno de los conductores que paró la patrulla de forma rutinaria les avisó del delicado estado de su mujer, de 38 años y nacionalidad brasileña, que había vomitado y perdido el conocimiento minutos antes, repitiéndose en ese mismo instante.
Así, los guardias civiles dejaron el control a un lado y la atendieron, cuando la situación comenzó a volverse crítica.
José Miguel recuerda cómo la mujer "se puso pálida y le empezó a bajar la respiración mientras tenía la mirada perdida", temiéndose lo peor. Al no reaccionar, el agente la colocó en posición lateral de seguridad y le realizó las maniobras pertinentes durante dos minutos: "Le insuflé aire y abrió los ojos, aunque no hablaba ni parpadeaba", relata.
"Cómo lloraba hombre al ver en el suelo a su mujer", recuerda el guardia civil
La tensión crecía debido a que el marido de la afectada estaba "muy tenso": "Cómo lloraba al ver en el suelo a su mujer". Sin embargo, la rápida actuación del guardia civil fue clave durante la espera hasta que llegó la ambulancia, como así se lo trasladó el personal sanitario del 061: "Si no hubiéramos hecho nada o la ambulancia tardase más, el desenlace no hubiese sido bueno", declara.
Tras casi 40 años en la Guardia Civil, José Miguel ha tenido que lidiar con diferentes momentos de tensión. Nos confiesa que le habría dolido, especialmente en estas fechas, que el suceso hubiese terminado de peor manera, asignándoselo al "espíritu de la Navidad".
José Miguel: "Oyes al bebé llorar y dices: tengo que sacarlo"
Es por ello que también se considera afortunado en lo personal, ya que "el factor suerte y los nervios fueron de cara": "Oyes al bebé llorar y dices: tengo que sacarlo", cuenta recordando los llantos del hijo de 2 años de la pareja.
Finalmente, esta familia de brasileños prosiguió su viaje al salir la mujer del hospital a las pocas horas de entrar, sin tener que preocuparse por su estado, según le trasladaron los sanitarios. "El caso es que la familia continuó, el bebé tiene a su madre y el marido a su mujer", concluye José Miguel, un guardia civil que podrá pasar las fiestas con la satisfacción del deber cumplido.
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