Minería y canteras, el nuevo atractivo para hacer turismo en Valdeorras

Carballeda, A Veiga y O Barco imitan a Gales, Patrimonio de la Humanidad por sus canteras de pizarra

Un grupo de turistas visita el entorno de las minas de wólfram de Vilanova.
Un grupo de turistas visita el entorno de las minas de wólfram de Vilanova.

La alcaldesa de Carballeda de Valdeorras, María del Carmen González, comentaba en febrero que “la destrucción más bella es hoy Patrimonio de la Humanidad”, refiriéndose al paisaje minero romano en Las Médulas bercianas. Lo expuso en la visita de Paula Uría, directora xeral de Planificación Enerxética e Recursos Naturais, a la sede del Clúster de la Pizarra.

En aquella ocasión, dio por seguro que algún día, el entorno de las canteras de pizarra también sería Patrimonio de la Humanidad y, pocos meses después, la Unesco aprobaba esta declaración para al paisaje de las canteras de pizarra del noroeste de Gales, en reconocimiento a su importancia en la producción y exportación de pizarra en el siglo XVIII. La decisión fue muy bien recibida en Carballeda. “Puede darme la razón. La pizarra causa un impacto visual que puede agradar o no, pero debe ser el embrión del futuro turismo industrial, como sucedió en Río Tinto”, dijo la regidora.

Carballeda no es el único concello de Valdeorras que busca en la minería una fuente de ingresos turísticos. También A Veiga apuesta por el turismo industrial, basándose en la desaparecida extracción de wólfram de la mina de Vilanova, que se prolongó entre los años 1918 y 1952.

El pasado mes de agosto, esta aldea valdeorresa reunió a un nutrido grupo de visitantes con la organización de las “V Xornadas O Volframio de Trevinca”, organizadas por el centro de turismo rural de montaña “O Trisquel” con el apoyo del Concello veigués. Uno de los ponentes, Antonio Fernández “Cholo” destacó las posibilidades que entraña para el turismo, tras visitar la construcción que albergará el futuro museo del wólfram, donde fue colocada la máquina de vapor, conocida como locomóvil, de la firma Ruston, Proctor & Co Ltd, fabricada en Lincoln (Inglaterra) antes de 1918.

O Barco también considera que el turismo industrial puede ser una fuente de ingresos para el Concello. El alcalde, Alfredo García, anunciaba en agosto de 2020 la posibilidad de crear un complejo museístico en los 13.000 metros cuadrados de la antigua fábrica de Cedie permutados con la empresa Cedie. En este caso, los gobernantes prevén desarrollar el proyecto a lo largo de una década.

Minas, vías de tren y asentamientos

El territorio de Gales declarado Patrimonio de la Humanidad se extiende desde las montañas hasta el litoral marítimo y fue un centro de producción de pizarra en la Revolución Industrial, teniendo sus mejores años entre 1789 a 1940. Su pizarra, al igual que hoy la valdeorresa, viajó por todo el mundo. Puede verse en el ayuntamiento de Copenhague, el edificio de exposiciones de Melbourne y, en 1830, en los tejados de la mitad de los edificios de Nueva York.

La declaración incluye seis compomentes: canteras y minas, lugares arqueológicos relacionados con la pizarra, asentamientos históricos vivos y abandonados, jardines históricos y casas de campo, puertos y muelles, carreteras y vías del tren.

“Aquí tenemos un ejemplo sobresaliente de un paisaje completo y esta declaración es una fuente de gran orgullo para nuestras comunidades, en el norte de Gales”, dijo Dafydd Wigley, defensor de la candidatura galesa. La ministra británica de Herencia, Carolina Dinenage, consideró “un gran logro” la declaración, mostrando su confianza en que lleve aparajadas oportunidades económicas en la región. El primer ministro británico consideró Gwynedd “un rincón distintivo de nuestro país”.

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