Venganza en Casaio: perros muertos y un coche destrozado

DENUNCIAS CRUZADAS

La Sección Penal dirime un conflicto de denuncias cruzadas entre tres jóvenes acusados de destrozar un vehículo en Casaio y el propietario del coche, encausado por haber ejecutado a tiros a sus perros

Joel explica su versión de los hechos a la jueza.
Joel explica su versión de los hechos a la jueza. | M.S.

La justicia a veces se presenta como una carambola de denuncias cruzadas en un mismo proceso. En el banquillo de la sala de lo Penal 2 de Ourense se sentó este miércoles Joel G.E., Jesús Manuel F.R. —juzgado en ausencia porque no compareció— y Nieves V.V. El fiscal los acusó de un delito de daños, reclamando 15 meses de multa a seis euros al día. Pero en la silla de atrás estaba también como acusado Amancio R.B., un vecino a quien los otros tres jóvenes le imputan la muerte a tiros de sus dos perros, Kan y Sadka.

El despliegue de hostilidad que se juzgó ocurrió la tarde del 16 de diciembre de 2020 en Casaio (Carballeda de Valdeorras). Según el relato del fiscal, los tres jóvenes —convencidos de que Amancio acababa de abatir a sus mascotas, aunque él lo niega— decidieron que la reparación no vendría de un juzgado, sino de un ensañamiento mecánico contra el Toyota del hijo de este. El informe de daños es un inventario del enfado: cuatro ruedas reventadas, lunas rotas y una carrocería deshecha a golpes que dejó una factura de 2.589,32 euros.

Sin embargo, el motor de esa violencia no era el vandalismo gratuito, sino el rastro de sangre que, según la acusación particular, Amancio dejó minutos antes en el pueblo. La abogada de los jóvenes sostiene que el hombre disparó contra los animales hasta darles muerte, un acto por el que ahora se enfrenta a una petición de 18 meses de prisión y cuatro años de inhabilitación para la tenencia de animales y 1.000 euros de indemnización.

Solo Joel admitió que le había pinchado las ruedas para evitar que Amancio se fuera del lugar tras los disparos. “Me dijo que no tenía pruebas y yo quería que se quedara allí hasta que viniera la Guardia Civil”, aseguró. Sus otros dos amigos estaban en casa y solo salieron cuando escucharon los disparos, según Nieves.

En este complejo tablero de acusaciones, Amancio se mantuvo firme en su inocencia y negó rotundamente ser el autor de la muerte de los canes. Esta versión encontró eco en el Ministerio Fiscal. Para el Ministerio Público, el rastro de la pólvora se desvaneció en la instrucción: considera que no existen pruebas de cargo suficientes para atribuirle la matanza de los animales, destacando que la Guardia Civil no encontró el arma en su poder, aunque sí cartuchos, interesando formalmente el sobreseimiento de las actuaciones respecto a su persona al no haber quedado acreditada su participación.

El abogado de Amancio también destacó que Joel admitió ante los agentes policiales que no había visto al autor de los disparos, “aunque después cambió de versión”. “Estaban dolidos por la muerte de los perros y tomaron la justicia por sus manos y echan la culpa a la primera persona que ven”, expuso. Por su parte, la abogada de los tres inculpados destacó que le faltaban cartuchos y que no había nadie más en ese lugar para acribillar a los perros.

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