RETARDANTE DEL FUEGO
Drones y “Chivi-Fire”, la fórmula "made in Verín" para luchar contra los incendios
RETARDANTE DEL FUEGO
El producto químico conocido como “Chivi-Fire”, un líquido experimental y ecológico elaborado con materiales biodegradables, económicos y fáciles de adquirir, no para de despertar interés. Tras obtener el primer premio del IV festival científico CinVigo, ahora ha sido el Concello de Verín el que se ha fijado en esta innovación creada por un grupo de cinco alumnas de 1º de Bachillerato del Club de Ciencia del instituto Xesús Taboada Chivite.
El plan municipal, que busca equipar dispositivos de observación aérea con el “Chivi-Fire” para prevenir incendios, fue toda una “sorpresa” para las estudiantes, que conocieron los detalles durante la recepción institucional en el Concello que les brindó el alcalde, Gerardo Seoane, y el teniente de alcalde, Diego Lourenzo, para felicitarlas por su galardón en Vigo. Los representantes les explicaron su intención de aprovechar el retardante eficaz que han creado, capaz de sofocar las llamas mejor y más rápidamente que el agua, con el fin de combatir los focos de incendios.
Así, el invento escolar saltará de las aulas a la aplicación práctica, formando parte de un sistema integral de vigilancia e intervención temprana en el que también jugarán un papel importante una serie de “globos cautivos”. Una vez localizado el fuego, entrarían en acción medios no tripulados dotados con depósitos cargados con “Chivi-Fire”, que permitiría contener la propagación inicial de las llamas y ganar un tiempo vital hasta la llegada de los servicios de extinción convencionales.
Las creadoras del líquido ignífugo, Alba Estévez, Doaa Garçan, Eva Alonso, Laura López y Lucía Álvarez, están “pletóricas” por la aceptación que está teniendo su invento. Garçan explica que la idea surgió durante una entrevista con Cristóbal Medeiros, de la BRIF Laza, en el marco de su proyecto para este curso, “Incendios forestais: antes, durante e despois do lume”. A raíz de ello, su profesor Pablo Blanco les pidió que desarrollaran una fórmula, para la que optaron por sales como el “fosfato monoamónico, que para la reacción química del fuego”.
Tras dar con la tecla con la composición, solo faltaba la parte más importante de todo proceso científico: experimentar y poner a prueba su invención. Las cinco estudiantes fueron calibrando distintas concentraciones y comprobando la capacidad del “Chivi-Fire” aplicándolo sobre cartón y poliestireno, para después atacarlo directamente con el fuego de un soplete. Las pruebas demostraron que el material tratado resiste el calor intenso sin llegar a arder o retrasando notablemente la aparición de las llamas en comparación con las muestras no protegidas
Además del “Chivi-Fire”, las alumnas también han desarrollado una app para priorizar los desbroces en el monte y las “Chivi-Seeds”, biocápsulas con semillas para reforestar el terreno quemado. Pablo Blanco, quien se muestra "orgulloso" con sus pupilas, tan solo pide “prudencia” mientras buscan formas para hacer que sus inventos ayuden lo máximo posible.
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