Rosendo Luis Fernández
"No hay tutía"
Iba e escribir separada la última palabra del titular, o sea “tu tía”. Pero parece que la forma correcta es como la encabeza esta página. Sea de una manera u otra, quede claro el significado: no tiene remedio, sin solución o imposibilidad de cambio, ¡carece de solución!, según la RAE. También recuerdo la expresión, a comienzos de mi andadura profesional, cuando la medicación prescrita al paciente no le causaba los efectos esperados; entonces exclamábamos un “no hay tu tía” -así, separado-, fruto de la frustración que nos embargaba.
Al partido dominante -el PSOE sanchista- de la coalición Frankenstein que nos gobierna se la trae al pairo el “no hay tutía”. Parece ser inmune a la expresión. Cuando los titulares informativos son del siguiente tenor: PNV y Junts dejan a Sánchez solo y la legislatura en el aire, y, además, sus propios le piden explicaciones al presidente, en el Congreso, sobre cómo gobernará en minoría, la respuesta es la huida hacia adelante. “No hay tutía”, pese al caos, ante semejante dosis de resistencia, a costa de la paciencia, precio y polarización que soportan los españoles. Este Gobierno comprobó y padeció en sus propias carnes cómo le echaron abajo ocho decretos leyes en el Congreso, sumando la friolera cifra de treinta y tres derrotas en iniciativas legislativas. Y… “no hay tutía”, no hay posibilidad de hacerle entrar en razones, no es suficiente el golpe, ¡carece de solución! Si a todo lo apuntado le añadimos que en toda la legislatura no fue capaz de presentar ningún Presupuesto General del Estado, tal como manda la Constitución, pues aquí paz y después gloria para el sanchismo resistente. “No hay tutía”.
Qué tendrá la Moncloa, qué secretos y de qué materiales estarán confeccionadas sus paredes, que hacen de pegamento Imedio y polo de atracción para quien la habita. De hecho siempre se dijo, y se ha hecho popular, el síndrome de la Moncloa, que en esta ocasión es de dominio público. Síndrome que padecen los presidentes al perder el contacto con la calle y terminan por olvidar (¿obviar?) el sentido de la realidad. También hay quien habla de las alteraciones del carácter y personalidad que experimentan los presidentes una vez afianzados en la presidencia, al llevar ya determinado tiempo. Sánchez le ha dado al síndrome significado y contenido máximo, al punto de poder exclamar: “no hay tutía”. Tales padecimientos fueron motivo para que Pilar Cernuda escribiese un libro al respecto, libro que no leí y, consiguientemente, no opino.
Hasta que el sanchismo habitó la Moncloa, si un presidente era incapaz de aprobar el correspondiente presupuesto anual, había motivo suficiente para disolver las Cortes y convocar elecciones
Pero “no hay tutía”, lo nunca visto del despropósito político, ocurre en esta legislatura que, en vez de tomar medidas, Sánchez tira hacia adelante, y pasen días y caigan panes, que una tropelía tapa a la anterior… y la Moncloa continúa con el mismo inquilino. Hasta que el sanchismo habitó la Moncloa, si un presidente era incapaz de aprobar el correspondiente presupuesto anual, había motivo suficiente para disolver las Cortes y convocar elecciones. Hoy llevamos sin ni siquiera presentar presupuestos en toda la legislatura y… como si nada hubiese sucedido. Cada momento tiene su escusa. Se rompe, no existe, la mayoría de investidura y no hay nada que decir ni hacer, o sea “no hay tutía”, ya que los discrepantes prefieren la inacción a ir a unas elecciones, ¡por si acaso! La señora vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo se comporta como un elemento de presión en el seno de su propio gobierno, y “no hay tutía”, como si nada.
En titulares, informa La Región: “PSOE y Sumar discrepan otra vez por el decreto de vivienda”. Sé desde joven que discrepar es inevitable y enriquece, lo que entristece es la desconfianza. Y, a raudales, desconfianza es lo que existe en el seno del gobierno de coalición. “No hay tutía”, ante la incongruencia y descrédito de la ministra de Trabajo y a su vez vicepresidenta segunda, al llamar a la movilización popular contra su propio gobierno, el mismo con el que se sienta en el Consejo de Ministros. ¡Ay… Yolanda!, “no hay tutía” viéndote maniobrar de forma oportunista, culpabilizando a los demás para eludir la responsabilidad que te corresponde.
La elección de la número dos de la Fiscalía gallega, coincidente con el relevo de la de Madrid, fruto de: “¿De quién depende la fiscalía?, ¡pues eso!”, bien vale “no hay tutía”, pero sí un buen pago. Y los tramposos con auto blindajes, tras el Comité Federal sanchista del 2026, el “no hay tutía” es el pan nuestro de cada día.
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