Pato Joyeros, tradición que se reinventa: "Temos moitas cousas que aportar"

TERCERA GENERACIÓN FAMILIAR

Fundada por Enrique Gómez Pato en 1947, esta joyería verinense aspira al Premio Comercio Gallego tras seis años de renovación con sus nietas Victoria y Esther al frente, que combinan artesanía, nuevas tecnologías y compromiso social con la villa

Las hermanas Victoria y Esther Gómez , tercera generación de Pato Joyeros.
Las hermanas Victoria y Esther Gómez , tercera generación de Pato Joyeros. | Alán Pérez

En Verín, Pato Joyeros lleva casi ocho décadas convirtiendo un oficio tradicional en un negocio capaz de modernizarse. Fundada en 1947 por Enrique Gómez Pato, escritor, impulsor de Os Maios y corresponsal de La Regió, la joyería mantiene vivo su legado de la mano de sus nietas, Victoria y Esther Gómez, que asumieron las riendas del negocio hace seis años. El establecimiento ocupa hoy un edificio de piedra del siglo XIX en plena Rúa Maior.

Esta larga trayectoria, unida al esfuerzo por renovar el negocio, ha llevado al taller verinense a ser uno de los tres finalistas al Premio Comercio Gallego 2026, que la Xunta entregará el próximo 27 de octubre en Ourense. Comparte nominación con la mercería coruñesa La Crisálida y Embutidos Lalinenses.

“Moito que aportar”

Su candidatura al certamen surgió de la voluntad de dar a conocer el trabajo que desarrollan. “Decidímonos presentar porque creo que facemos bastantes cousas interesantes e temos moitas cousas que aportar, e un pouco tamén para que se nos coñeza todo o labor que facemos”, explica Victoria.

Desde que asumieron el negocio, las hermanas combinan la joyería tradicional con innovaciones como la venta online, el diseño 3D y el grabado láser. Esta tecnología les permite personalizar piezas en directo y llevar el taller a la calle, en pruebas deportivas y otros eventos. “Este ano puxemos un servizo de gravación de medallas para tódolos corredores que participaron n’A Revolta Irmandiña, un pouco por modernizarse e un pouco tamén para acercar a xoiería á vila, a pé de rúa”, cuenta.

Victoria y Esther Gómez, a las puertas de la joyería, en la Rúa Maior.
Victoria y Esther Gómez, a las puertas de la joyería, en la Rúa Maior. | Alán Pérez

Su implicación con Verín también se refleja en la actividad del establecimiento, que acoge exposiciones de artistas de la comarca y colabora con clubes deportivos e iniciativas sociales de la villa. “Tiñamos claro que isto non era abrir unha porta e esperar a que chegasen os clientes, había que ofrecer algo máis ca os nosos produtos. Ao final, isto é un círculo, se aos comercios lles vai ben, á vila vaille ben tamén”, señala Victoria.

Esta apuesta por ir más allá de la venta conlleva también una carga de trabajo que no siempre se ve desde fuera. “Ao final tamén fas traballo de márketing, de vendas, fas un pouco de todo. É moi complicado e a xente non é consciente de todo o traballo que hai en cada comercio local”, reflexiona.

Los patos, siempre presentes

Esa personalidad propia también la han trasladado a sus redes sociales, en las que publican a diario imágenes de patos, una costumbre que nació a raíz de las fotografías de estas aves que les enviaban amigos y clientes. La tradición viajará con ellas a la gala del día 27: “Iremos con algún pato, por suposto, os patos nunca poden faltar”.

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