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REUNIONES CON LAS ADMINISTRACIONES
Dos semanas después de que la riada arrasara A Bouza, la aldea recibe, por fin, luz verde para el inicio de las labores de desescombro. Los vecinos han convivido durante todo este tiempo con toneladas de piedras, lodo, árboles y restos arrastrados por la fuerza del agua. Una imagen que les ha impedido recuperar la normalidad y que ha mantenido muy presentes las consecuencias de una tragedia que cambió por completo el día a día de la localidad. El comienzo de los trabajos supone el primer paso hacia la recuperación de una de las zonas más castigadas por el temporal y pone fin a una larga espera marcadas por la incertidumbre.
Doce días después de la tragedia, Santiago acogió el lunes una reunión en la que el conselleiro de Presidencia, Xustiza e Deporte, Diego Calvo, recibió al alcalde de Viana do Bolo, Germán García Ávila, junto a representantes de otras administraciones implicadas, como la Diputación de Ourense, con el objetivo de coordinar una respuesta a una situación de emergencia que seguía sin resolverse. Del encuentro salió la decisión de que sea la Diputación de Ourense, mediante la contratación de una empresa a través de Tragsa, la que asuma de forma inmediata la retirada de los escombros, residuos y materiales acumulados por la riada.
La intervención permitirá acelerar las tareas de limpieza y restauración de las zonas afectadas y favorecer el regreso a la normalidad en el municipio. De hecho, apenas dos horas después de la reunión institucional, técnicos de Tragsa ya se habían desplazado hasta A Bouza para reunirse con los vecinos y el alcalde con el objetivo de analizar los daños y planificar la intervención.
En el encuentro de este lunes también participaron los alcaldes de otros municipios afectados por el episodio de lluvias torrenciales, como Vilamartín de Valdeorras, O Barco de Valdeorras, Vilardevós, A Gudiña y A Rúa, además de los municipios lucenses de Monforte de Lemos y O Saviñao. Junto a representantes de las diputaciones de Ourense y Lugo —las dos provincias que concentraron los mayores daños provocados por las tormentas—, la Xunta abordó la necesidad de coordinar una respuesta conjunta para acelerar la recuperación de las infraestructuras y servicios dañados.
Como primer paso, se acordó que los ayuntamientos remitan una valoración técnica y económica detallada de los desperfectos sufridos con el fin de analizar las posibles vías de colaboración institucional y de financiación para afrontar las actuaciones necesarias, a excepción de Viana do Bolo, donde la actuación será inmediata.
Las administraciones coincidieron en la necesidad de centrar los esfuerzos en los servicios e infraestructuras dañados e impulsar “actuaciones rápidas”.
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