AISLAMIENTO TECNOLÓGICO
Fornelos de Filloás o cómo vivir sin móvil en el siglo XXI
AISLAMIENTO TECNOLÓGICO
Completamente incomunicados y con el temor permanente de no tener la posibilidad de solicitar ayuda ante una emergencia, así están viviendo una treintena de vecinos de la aldea de Fornelos de Filloás, en Viana do Bolo. Una situación de aislamiento que se agrava cuando cae la noche o surge cualquier imprevisto: “No hay cobertura de telefonía móvil y el teléfono fijo tampoco funciona. Estamos completamente incomunicados”, explican Avelino Rodríguez y Elena Barja, vecinos del lugar.
Para quienes viven allí, no se trata únicamente de una molestia cotidiana, sino de la sensación constante de estar aislados y sin una herramienta básica para alertar ante una urgencia. “Vivimos con miedo. Si le pasa algo a alguien, ¿cómo hacemos para avisar?”, se preguntan. Una inquietud especialmente presente entre los vecinos de mayor edad, que saben que, ante una caída, un problema de salud o cualquier otra situación que requiera asistencia urgente, no disponen de una vía de comunicación directa con el exterior.
Avelino explica que el problema no es reciente, sino que se remonta décadas atrás. Recuerda que, cuando se instaló el primer teléfono fijo en la aldea, de uso público, el servicio funcionaba “de maravilla”. Todo cambió posteriormente con la modificación de la infraestructura de telecomunicaciones, “cuando se cambió el repetidor de la zona”. “A partir de ahí empezaron los problemas”, relata, señalando que desde entonces las dificultades para comunicarse se han convertido en una constante odisea para los vecinos.
La esperanza de que la situación pudiera resolverse llegó hace aproximadamente un año, cuando la compañía instaló un nuevo repetidor en la zona y desplegó el cableado por las calles con el objetivo de llevar la conexión a internet hasta la aldea. Sin embargo, según explican los vecinos, la actuación tampoco ha dado los resultados esperados. “Pusieron los cables por la calle para ponernos internet, pero esto no funciona”, lamentan.
Desde entonces, aseguran, la situación continúa prácticamente igual, “o incluso peor”. “Cada vez que llega una tormenta, saltan los automáticos y el suministro queda interrumpido. Aquí no viene nadie y podemos pasar días e incluso semanas totalmente incomunicados”, explican. Un problema que, según relatan, se repite también con la señal de televisión. “Nos pasa lo mismo con la televisión, pero por lo menos nos han dado la llave para levantar los plomos y yo mismo me encargo”, señala Avelino.
Una solución improvisada que pone de manifiesto hasta qué punto los vecinos han tenido que acostumbrarse a resolver por sus propios medios unas deficiencias que, aseguran, llevan años reclamando.
Coger el coche y recorrer más de un kilómetro hasta alcanzar una zona con cobertura se ha convertido en la única alternativa que encuentran cuando necesitan realizar una llamada. Una situación que condiciona incluso cuestiones tan habituales como recibir una llamada del médico o mantener el contacto con sus familiares. “Si nos llaman de una cita médica no podemos contestar al teléfono. La familia que vive fuera ya está acostumbrada a no poder contactar con nosotros”, explican.
La falta de comunicación forma parte de la vida cotidiana de quienes residen en Fornelos de Filloás y les obliga a estar permanentemente pendientes de desplazarse fuera de la aldea para poder realizar o recibir una llamada.
Según explican, se han puesto en contacto con la compañía en numerosas ocasiones para tratar de encontrar una solución, pero aseguran que la respuesta siempre acaba siendo la misma. “Nos dicen que es una avería, que hay un nuevo repetidor solicitado, pero nunca llega… Todo son excusas y ninguna solución”, lamentan.
Una respuesta que, a juicio de los vecinos, se repite desde hace años mientras el problema continúa sin resolverse. Las sucesivas promesas de mejora no se han traducido, aseguran, en un servicio que les permita comunicarse con normalidad y abandonar la situación de aislamiento en la que viven.
La pregunta que se hacen los vecinos de Fornelos de Filloás es tan sencilla como difícil de responder: ¿cómo es posible que, en pleno 2026, haya vecinos que todavía no puedan coger un teléfono y pedir ayuda? Vivir en una pequeña aldea no debería significar renunciar a servicios tan básicos como disponer de una comunicación telefónica fiable, defienden.
Mientras se habla de digitalización, conectividad y de la necesidad de garantizar servicios en el medio rural, en Fornelos de Filloás sus vecinos aseguran sentirse olvidados. “Parece que por vivir aquí somos ciudadanos de segunda”, lamentan. Y detrás de esa reivindicación no hay una petición extraordinaria, sino algo tan básico como poder comunicarse con el exterior y tener la tranquilidad de que, si algún día ocurre una emergencia, podrán pedir ayuda.
Desde la compañía de telefonía afirman que “los técnicos se encuentran revisando la antena que proporciona servicio a esa zona para comprobar si existe alguna problemática y darle solución lo antes posible”.
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