Marcelino Fernández, de Viana do Bolo: “La accesibilidad es la gran asignatura pendiente de los pueblos que envejecen”
SE MARCHÓ A LOS 8 AÑOS
Marcelino Guillermo Fernández García nació en Viana do Bolo, pero la vida le llevó a Pontevedra, Madrid y, finalmente, a Bilbao. Presidente de una asociación de personas con enfermedades neuromusculares, regresa cada verano a su tierra.
Marcelino Guillermo Fernández García apenas tenía ocho años cuando dejó Viana do Bolo para continuar sus estudios en Pontevedra. Después llegaron Madrid y Bilbao, ciudad en la que desarrolló su vida profesional y desde donde sigue vinculado al movimiento asociativo como presidente de la Asociación de Enfermos Neuromusculares de Bizkaia. Aunque hace décadas que se marchó, cada verano regresa a su pueblo para reencontrarse con sus raíces, sus amigos y una forma de vida que nunca ha olvidado.
Pregunta. ¿Cuándo te marchaste de Viana y por qué?
Respuesta. Me fui con ocho años porque una tía vivía en Pontevedra y allí tenía más facilidades para estudiar. Estuve unos años allí hasta que mi padre, que trabajaba en la construcción, fue destinado primero a Madrid y después a Bilbao.
P. ¿Con qué frecuencia vuelves al pueblo?
R. Normalmente paso aquí entre un mes y mes y medio, aunque este año estaré más tiempo porque estoy aprovechando para hacer algunas mejoras en casa. Lo que más echo de menos es la tranquilidad. Aquí puedo pasear, reencontrarme con los amigos de la infancia y disfrutar de un ritmo de vida completamente distinto. Siempre tira volver al pueblo donde naciste y donde están tus recuerdos.
P. ¿Te plantearías volver a vivir definitivamente en Viana?
R. No lo descarto, pero ahora mismo no. En Bilbao tengo mi familia, mis nietos, mi actividad con la asociación y todas las comodidades que necesito para mi día a día. Además, por mi situación física necesito una ciudad donde todo sea más accesible.
P. ¿Cómo ha cambiado Viana desde que te fuiste?
R. Ha cambiado muchísimo y, en general, para bien. Ha crecido, se han hecho muchas mejoras y cada vez veo más avances en materia de accesibilidad. Hay plazas reservadas para personas con discapacidad, rebajes en algunas aceras y otras actuaciones que antes no existían. Aun así, queda camino por recorrer.
P. ¿Qué crees que sigue haciendo falta?
R. Los pueblos que tienen una población cada vez más envejecida deberían apostar todavía más por la accesibilidad y por crear espacios de convivencia como un centro social.
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