Los niños de A Bouza: “¿Cuándo vamos a poder volver a jugar en la calle?”

"TOTALMENTE OLVIDADOS"

A Bouza se siente olvidada. Dos semanas viviendo entre escombros, sin poder acceder a las partes bajas de sus casas y en una situación de insalubridad que “a nadie le preocupa”

Javier, vecino de A Bouza, con Iria en brazos, observa el desastre que provocó la gran riada.
Javier, vecino de A Bouza, con Iria en brazos, observa el desastre que provocó la gran riada. | Alan Perez

Estamos totalmente olvidados”. Esa era la frase que más se repetía entre los vecinos de A Bouza. Durante más de diez días han vivido con la sensación de haber desaparecido del mapa, mientras la aldea permanecía sepultada bajo toneladas de escombro. Ni las continuas llamadas de los afectados, ni las protestas vecinales, ni las reiteradas denuncias en los medios de comunicación lograron acelerar una respuesta institucional, que solo el lunes parece haberse activado.

¿Cuándo vamos a poder volver a jugar en la calle?”, preguntaban dos de los niños del pueblo a una vecina, a la que cada vez le resulta más difícil encontrar una respuesta para unos pequeños que no alcanzan a comprender por qué su aldea continúa en esa situación. Así lo confirman también Nerea y Benjamín, vecinos del lugar que explican que esta situación no es fácil de asimilar para los más pequeños. “Se nos cuesta entendelo aos adultos, imaxínate a eles. Os nosos non estaban aquí, pero os que o viron dende a ventá teñen moito medo”.

Una vecina de A Bouza observa con pesar los restos que asolan a su aldea.
Una vecina de A Bouza observa con pesar los restos que asolan a su aldea. | Alan Pérez

Cuándo va a volver la normalidad es una pregunta que, en realidad, también se hacen los adultos. Porque entre los vecinos predomina un mismo sentimiento: el de no entender por qué la ayuda ha tardado tanto en llegar y por qué A Bouza permaneció tanto tiempo sumida en esta situación.

Solo se ve escombro, pero hay mucho más”, lamentan los residentes, que describen una situación mucho más grave de lo que muestra la superficie tras la riada. En varios bajos, todavía inaccesibles, permanecen restos de comida almacenada que, tras días bajo el agua y el barro, se han descompuesto, generando un hedor persistente e insoportable que impregna varias zonas de la aldea.

Los vecinos de A Bouza se afanan en retirar manualmente lo que pueden.
Los vecinos de A Bouza se afanan en retirar manualmente lo que pueden. | Alan Pérez

A ello se suma la presencia de animales muertos en plantas bajas y espacios anegados, una realidad que los vecinos califican de límite y que convierte algunos puntos de A Bouza en lugares insalubres.

Muchos de los vecinos aún están viviendo en casas de familiares. Ese es el caso de Carlos Blanco, que, con movilidad reducida, reside temporalmente en la vivienda de sus primos porque no puede acceder a la suya. “Eu non sei de quen é a culpa pero isto tíñase que ter solucionado moito antes. Non é lícito que teñamos que salir á rúa para pedir algo que por xustiza nos debería pertencer. As institucións deben actuar e facelo con axilidade”, explicaba.

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