Vilariño de Conso: una tierra de delicias, del cabrito al montonico

Vilariño de Conso cuenta con una oferta de restauración basada en productos autóctonos y una cocina casera elaborada como antaño. La calidad es excepcional y el paisaje que rodea sus establecimientos envidiable

Alba Cotado, Bruno Filipe y Tamara Barreira.
Alba Cotado, Bruno Filipe y Tamara Barreira.

Los amantes de la naturaleza tienen una cita obligada en Vilariño de Conso, pero también aquellos aficionados al buen comer y al descanso entre la naturaleza. En estas tierras del Macizo Central prima la calidad del producto de una materia prima obtenida en el corazón de sus montañas. El plato estrella: el cabrito. Así, durante el tiempo de Entroido, muy destacado en esta localidad, la fiesta gastronómica, “Festa do Cabrito”, exalta este producto. Para los amantes del dulce, el “montonico” es una auténtica delicia. Elaborado a base de hojaldre y dulce casero lleva décadas elaborándose en estas tierras.

La oferta de restauración en este rincón de la provincia pasa por pequeñas casas rurales y destacados restaurantes que han mantenido su esencia de generación en generación. Un ejemplo de ello es Bar da Ponte. Fue abierto en el año 1987 por una conocida familia del municipio y ahora es la segunda generación, Tamara Barreira y su pareja, José , la encargada de gestionarlo desde 2019. Su especialidad es la cocina casera, para lo que cuentan con cocina de leña donde elaboran lentamente sus platos y parrilla para hacer carne a la brasa.

Su plato estrella es el cocido gallego, del que se puede disfrutar todos los miércoles y cualquier otro día bajo encargo. Destaca también en su cocina el cordero asado, el pollo casero guisado o las carnes de caza.

En sus instalaciones también se puede degustar una excelente pizza casera así como diversas tapas elaboradas a base de productos de la zona, lo que potencia una economía circular. Sin duda Bar da Ponte es una opción perfecta para degustar una buena comida acompañada de un ambiente familiar que destaca por su amabilidad.

Otra de las opciones en esta localidad es el Albergue Municipal. Abrió sus puertas este verano y con unas instalaciones envidiables, ofrece a los visitantes la posibilidad de pernoctar, así como una gastronomía elaborada también a partir de productos autóctonos.

Bajo reserva previa, también elaboran comidas para grupos e incluso menús temáticos adaptados a las preferencias de sus clientes. Junto a la playa fluvial del río Cenza, estas instalaciones son perfectas para disfrutar de un fin de semana.

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