Amelia Guede, el teatro como formación escolar
La timidez de Amelia Guede se transformó gracias al teatro.
Y aunque sigue conservando ese halo de inocencia, su formación en artes escénicas la ha llevado a participar en series como “Gim Tony” o “Servir y proteger”, además de formar parte del elenco de “Motel Valkirias”, rodada entre Galicia, con escenarios en Ourense, y Portugal. Por otra parte fue premiada en “Repensando los espacios educativos” por su propuesta de acercar el teatro a las aulas. Una iniciativa en la que sigue inmersa y que da muestras de ser muy positiva para el alumnado.
Perfil
- Nombre: Amelia Guede Rodríguez
- Lugar y fecha de nacimiento: Ourense, 10/04/1994
- Formación y profesión: Actriz (Arte Dramático en el Estudio Corazza para la Actuación, Madrid). Actualmente, en último curso del Grado de Filosofía en la Uned.
Echando la vista atrás, ¿tiene recuerdos de querer ser actriz?
Mis padres me recuerdan de pequeña repitiendo los diálogos de las películas hasta la saciedad. Durante una época fui bastante vergonzosa, después de probar en varias actividades extraescolares y ver que ninguna me llenaba, ellos me animaron a probar en teatro. Empecé en un grupo en A Casa da Xuventude y hasta hoy. Allí conocí a gente que se dedicaba profesionalmente a eso, fui consciente de que podía estudiar Arte dramático. Realmente descubrí que eso era lo que quería hacer y ya no hubo otra opción para mi. Terminé el instituto y me fui a Madrid. Y totalmente convencida de que ser actriz era lo único que deseaba. Estudié en el Estudio Corazza para la Actuación, y realmente puedo decir que fue la mejor experiencia de mi vida, todo lo que aprendí como actriz y personalmente.
Y desde ahí hasta hoy.
Sí. Realmente descubrí que eso era lo que quería hacer. También me ayudó a conocer más gente que quería dedicarse a esto de forma profesional y que esto podía ser un trabajo. Que se podía estudiar.
Y así es como al terminar el instituto cogió maletas y se fue para Madrid.
Sí. Y totalmente convencida de que ser actriz era lo único que deseaba. Estudié en el Estudio Coraza para la Actuación y realmente puedo decir que fueron los mejores años de mi vida.)
Para hacernos una idea, ¿cómo es la formación para ser actriz o actor?
Yo lo llamó “Efecto campamento”. Durante cuatro años te metes en una especie de burbuja en la que pasas el día con actividades muy creativas, ensayando… y rodeada de gente que tiene la misma ilusión e inquietudes que tú. También es verdad que a la hora de “romper el cascarón”, da un poco de miedo la vuelta a la vida real y el salto al mundo profesional. Te preguntas “¿y ahora qué?”. Pero es una experiencia maravillosa.
Cuéntenos algo de cómo era su día a día.
Es todo muy práctico. Es llegar, dejar el móvil, ponerse ropa cómoda. Y clases tan dinámicas como de canto, de movimiento, análisis de texto, interpretación… te quedabas a ensayar con los compañeros. Yo jamás faltaba a clase. Porque no ir, para mí significaba perderme algo muy importante. Eso también te da una disciplina y constancia que es necesaria en la vida práctica.
Y supongo que además del equipo docente, como nos decía, estar rodeada de gente que vive con la misma ilusión la interpretación, también enriquece mucho.
Mucho. Encima yo era de las pequeñas de la clase porque muchos ya habían hecho otras cosas, otras carreras, y ahora iban hacer lo que realmente querían. Gente venida de diferentes lugares, cada uno con su historia, de cómo había llegado allí, todo te iba aportando. Además trabajábamos con material muy sensible: nuestras emociones.
Y llegó la hora de actuar ante el público.
Dos de las más conocidas son las series “Gim Tony” y “Servir y proteger”.
Háblenos de esa experiencia.
Tanto en “Gim Tony” como en “Sevir y proteger”, trabajé con gente que lleva toda la vida en el mundo de la intretretación que hacen que todo te lo pongan muy fácil y son muy generosos. Además, son series diarias que te aportan un gran entrenamiento. Para una actriz joven, es una gran enseñanza.
Supongo que habrá tenido que pasar un montón de castings. Y que hay nervios.
Muchos. Y con muchos “noes”.
Pero siempre se levanta, y eso es lo importante.
Cuesta mucho trabajo, pero sí. Los primeros años, en mi inocencia, le ponía toda mi pasión, mi ilusión, las ganas, la emoción… toda la carne en el asador… y claro, cuando había un portazo dolía mucho más y costaba reponerse. Con el tiempo, a base de la experiencia e incluso con ayuda del psicólogo, al final te dices: “a los castings hay que darle el valor justo. Dar lo mejor de ti, pero si te dicen que no, sigo siendo la misma persona, igual de valiente e igual de buena”. Es difícil gestionar que te estén juzgando todo el tiempo por cómo lo haces, pero es importante tener la cabeza bien amueblada y confianza en una misma.
De ser actriz, ¿qué es lo que más le gusta?
Creo que es un regalo de trabajo. Cada día meterte en un personaje, vivir muchas vidas distintas; poder ser capaz de modificar, aunque sea un poquito, a otra persona y transmitirle algo, contar historias que de otra manera no podría contarlas… es maravilloso.
Hay otra faceta suya que es la del premio “Repensando los espacios educativos” en la categoría de estudiantes universitarios. Un certamen promovido a nivel nacional, que busca premiar a las mejores propuestas que potencien las relaciones sociales del alumnado en los tiempos de pandemia y distancia social.
La verdad es que fue un concurso que vi, estábamos en pandemia, no había mucho trabajo, y me dije: “allá voy”. Así que propuse llevar el teatro a las aulas, hacer ejercicios, un taller de teatro… que la gente estaba sufriendo todas las consecuencias de la pandemia, especialmente los niños y adolescentes… Y como yo sí he experimentado lo que significa el teatro y lo que modifica a las personas, quería hacerlo llegar de algún modo a las aulas. Creo que puede ser muy útil y no está nada aprovechado. ¡Lo que no contaba para nada era ganarlo!
Se echa en falta algún apoyo en este ámbito.
Totalmente. Con todo lo que ha pasado estos días con la Filosofía en las aulas, es una utopía pensar en que el teatro sea una materia obligatoria. Por eso, yo no digo que haya una materia como tal todo el curso, pero he presentado a centros de toda Galicia un proyecto de taller teatral y tan solo he podido llevarlo a cabo en uno (IES 12 de Outubro), y te aseguro que los alumnos estaban encantados, se involucraron, aprendieron… espero que con el tiempo otros centros abran las puertas a estos talleres. Son sencillos de poner en marcha y los resultados para el alumnado, muy interesantes.
Y ya que saca un tema tan reciente y que usted estudia Filosofía, ¿qué le parece esta nueva vuelta de tuerca educativa?
Estamos viviendo una época tan… definámosla cómo extraña, que creo que sería necesario que la gente aprendiese a tener una opinión crítica y a reflexionar desde bien pequeños. Así como a entender y gestionar sus emociones. Y todo eso se está apartando de la enseñanza básica. Solo se está poniendo el ojo en la empresa, en la economía, en la ciencia… ¿y todo lo demás? Yo si creo que es posible un cambio social, pero el cambio de una sociedad está en la educación básica. Y creo que es necesaria la presencia de las humanidades y el arte de una manera urgente.
Y en cuanto a proyectos, ¿dónde la veremos?
Ahora mismo he estado trabajando para la serie “Motel Valkirias”, una “dramedia” femenina, con tintes de thriller, ambientada en un motel transfronterizo entre Galicia y Portugal. A la vez, estoy pendiente de algunos castings que hice recientemente. Y, sobre todo, seguir dando visibilidad a los talleres a ver si me llaman para poder llevarlos a cabo en los centros de Galicia. Es realmente algo que me llenaría mucho.
Con la venia
1. Un director/a.
- Iñárritu.
2. Un actor o actriz.
- Te diré dos: Javier Bardem y Blanca Portillo.
3. Una película.
- “La peor persona del mundo” de Joachim Trier.
4. Una serie que nos recomendaría.
- “Secretos de un matrimonio”
5. Un libro.
- “27 personajes en busca del ser”, de Claudio Naranjo.
6. Una banda sonora que suene en su casa.
- Desde siempre, música de los 80
7. Un recuerdo de su niñez.
- La casa de mi abuela en Esgos.
8. Cuando se mira al espejo, ve…
- A mi niña interior.
9. Una manía.
- Tener la cama muy bien hecha y con muchas capas.
10. Una virtud.
- Escuchar y observar
11. Un defecto.
- La impaciencia
12. Un viaje pendiente.
- Cualquier lugar dónde haga frío.
13. Un lugar para perderse.
- El bosque.
14. Un vicio confesable.
- El yoga.
15. Pierde la calma con…
- Las redes sociales, me cuestan especialmente.
16. Recobra la calma con…
- Los placeres sencillos de la vida.
17. Un sueño.
- Que mi trabajo me haga feliz siempre.
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