La aldea de Cernego divulga su historia para reivindicarse a través de un QR
SAN VITORIO DE CERNEGO
Los vecinos de la aldea de Cernego colocaron QR con la historia de la iglesia y el núcleo documentado desde el siglo X
A apenas cinco kilómetros de Vilamartín de Valdeorras, los vecinos de la aldea de Cernego ya no soportan observar cómo sus casas van quedando vacías. Si a principios de siglo llegó a tener 43 habitantes, según refleja el Instituto Nacional de Estadística, su última referencia -datada en 2024- reduce el dato a solo 18. Contra este vaciado de sus calles lucha la asociación vecinal San Vitoiro de Cernego, un colectivo que está detrás de los QR con audios que los visitantes pueden encontrar en distintos puntos del núcleo y, si se detienen un momento a escucharlos, conocer su historia.
“Somos una aldea que cada vez tiene menos gente. Queremos dar a conocer el pueblo y también la historia”, comenta Idoia Sarriegui, directiva de la asociación que preside Patricia Vila. “El pueblo tuvo mucha vida. Tuvimos luz antes que O Barco”, añade, para seguidamente referirse a las iniciativas que promueve el colectivo para “que alguien quiera venir”.
Dos historias
Son dos los modelos de QR que los vecinos colocaron en distintas zonas de la aldea. Uno de ellos habla de la historia de una iglesia, la de San Víctor, un templo de estilo barroco cuyos orígenes se remontan a los siglos XVI o XVII. Los documentos correspondientes a la primera defunción, el primer bautizo y el primer matrimonio están fechados en los años 1658, 1670 y 1675, respectivamente. De su interior cabe destacar el retablo mayor, datado en el siglo XVIII.
Los demás QR resumen la historia de una aldea, Cernego, donde ya constan posesiones del monasterio de Samos en el año 922 y que también aparece en la historia del abad Ruiz de Padrón (San Sebastián de la Gomera, 1757-Vilamartín, 1823), uno de los protagonistas de las Cortes de Cádiz y luchador contra la Inquisición.
Los citados QR fueron plastificados y los vecinos pretenden imprimirlos “para que duren”. Fueron colocados en bancos, un castaño que ardió el pasado verano o la iglesia, según explica Idoia Sarriegui, quien no duda en defender los atractivos de Cernego: “Lo bueno que tiene Cernego es que estás fuera de la civilización y a la vez a cinco minutos de ella. En dos minutos estás en Vilamartín, tienes cerca O Barco y Ponferrada a media hora. Tenemos todo a mano y, a la vez, fuera de la civilización”.
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