El forense rechaza el accidente en el juicio por maltrato a un bebé de 2 meses en Xinzo de Limia
AGRESIONES REITERADAS
La niña, que ingresó en la UCI con riesgo vital, sufrió agresiones reiteradas durante semanas
Fernando Serrulla, especialista en Antropología Forense y uno de los mayores expertos de España en el análisis de huesos, ha descartado tajantemente cualquier origen accidental en las graves lesiones que llevaron a la UCI a una bebé de Xinzo de Limia a finales de 2022.
Durante la primera sesión del juicio contra Julio Alberto G.V. y María Jesús T.E., los padres de la menor, que entonces apenas tenía dos meses y medio de vida, el experto relató cómo la víctima ingresó de urgencia a principios de diciembre de ese año con un traumatismo craneoencefálico severo.
Esta lesión comportaba una importante repercusión neurológica y “un evidente riesgo vital” para la pequeña. Fue precisamente esa hospitalización la que llevó a los facultativos del Complexo Hospitalario de Ourense a realizar estudios radiológicos que destaparían un historial de violencia continuada. Las pruebas de imagen revelaron un extenso cuadro de lesiones óseas, medulares y craneales en distintos estadios de cicatrización, prueba inequívoca de que la niña sufrió agresiones repetidas durante semanas. A nivel de la cabeza, se detectaron fracturas con hundimiento en ambos huesos parietales, acompañadas de hemorragias subdurales y subaracnoideas. La resonancia también mostró un sangrado en el interior del canal medular que llegó a comprimir sus raíces nerviosas.
El resto del esqueleto confirmaba el mismo patrón prolongado en el tiempo, un área en la que Serrulla aportó toda su experiencia como especialista forense. Las radiografías evidenciaron roturas en dos arcos costales izquierdos que ya presentaban callo óseo, lo que indica que se produjeron entre tres y cinco semanas antes del ingreso. Además, la menor tenía fracturas en la tibia izquierda de una o dos semanas de evolución, junto con lesiones más recientes en el fémur y la tibia de la pierna derecha. Este severo daño interno coincidía con múltiples hematomas externos en la cara, la espalda y las costillas, causados también en momentos distintos.
Ante la contundencia de estos hallazgos clínicos, el forense descartó que los traumatismos fueran fortuitos o accidentales. Serrulla precisó que las heridas necesitaron de “una energía al menos moderada” y subrayó que “no son lesiones que se puedan producir por una caída accidental desde los brazos de los padres al suelo o por golpearse con la cuna o algún tipo de circunstancia menor”.
Al detallar el origen de las fracturas en las extremidades —lesiones conocidas médicamente como “en asa de cubo” o “de esquina”—, indicó que son “muy características del síndrome del niño maltratado”. Según explicó ante la sala, este tipo de roturas óseas ocurren cuando “el bebé es cogido por las piernas y levantado, de manera que el peso del propio bebé está forzando la posición de las piernas y de esa manera se pueden romper los huesos”.
Los padres, que declararán en la segunda sesión del juicio, fijada para el 6 de noviembre, negaron durante la instrucción el maltrato. Según los padres de la madre, que declararon ayer como testigos, su hija llevó al pediatra a la niña el 30 de octubre cuando detectó que tenía rigidez en las piernas y un llanto intenso, pero la especialista le indicó que eran cólicos. Describieron a su hija como una “madre cariñosa” que buscaba ser madre. También hablaron que el padre solía dormir la siesta con la bebé en la cama.
Sin embargo, al ser preguntado por esta hipótesis durante el juicio, Serrulla la calificó de “rara”. El experto admitió que, teóricamente, podría llegar a producirse una fractura si un adulto de gran peso duerme con el bebé “de forma descuidada” y lo aplasta con el cuerpo o el brazo al girarse, pero insistió en que le parece muy improbable que una circunstancia así pueda explicar el extenso y grave cuadro de lesiones de distinta evolución que presentaba la menor.
La menor no volvió a tener problemas de huesos
La alerta de un presunto caso de maltrato infantil llegó al juzgado desde los Servicios Sociales del CHUO. El trabajador social destacó en su declaración en el juicio que a los inculpados, cuando se les comunicó los graves hallazgos médicos (lesiones), “no valoraron la gravedad real de lo qué sucedía”, resaltando que “esperaba mayor preocupación”. Aludió a las notas del Servicio de Enfermería sobre que la niña lloraba en brazos del padre, aunque después el forense aseguró que un bebé de pocos meses no distingue aún a los padres.
Desde la apertura del caso, la menor se fue a vivir con una tía a Barcelona y sus padres tienen prohibido cualquier tipo de contacto. Los abuelos, que sí ven a su nieta, aseguran que es una niña feliz que “va a natación y baile”. No volvió a tener problemas de huesos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
CENTENARIO DE LOS GRANDES VUELOS
Ourense rinde homenaje a sus héroes pioneros de la aviación
Itxu Díaz
CRÓNICAS DE OTOÑO
La extraña pasión de desmentir los desmentidos