Mary Lama, funcionaria en Toledo: “El Entroido de Xinzo es sagrado, solo falté una vez y fue el año que se suspendió”

30 AÑOS FUERA

Nacida en Suiza, María Teresa "Mary" Lama Fernández lleva 30 años como funcionaria en Toledo, pero no ha dejado de volver a Xinzo de Limia, la villa en la que creció y en la que reside su familia

Mary Lama, en la estética de su hermana Montse, en Xinzo de Limia.
Mary Lama, en la estética de su hermana Montse, en Xinzo de Limia. | C.L.M.

Nacida en Suiza, a la limiana María Teresa Lama todo el mundo la conoce como “Mary”. Forma parte de una generación que, al igual que sus padres, emigró por motivos laborales, pero que jamás dejó atrás sus raíces en Xinzo. Tras preparar con éxito las oposiciones a mediados de los noventa, se trasladó a Toledo, donde obtuvo plaza en la Consejería de Hacienda junto a su marido, Manolo.

Pregunta. ¿Cómo recuerda la preparación de las oposiciones?

Respuesta. Empecé a prepararlas en Ourense porque era una salida con futuro. En 1996 nos presentamos en Toledo y recuerdo que fuimos hasta cinco autobuses llenos de gallegos; la rivalidad era tal que a nuestros buses hasta les rompieron los cristales. Gracias a que lo llevábamos machacadísimo, de las 292 plazas disponibles, ¡aprobamos más de 240 gallegos!

P. Además de su plaza, comenta que aquel año tambien se casó.

R. Manolo y yo nos conocimos preparando aquellas oposiciones. Decidimos casarnos ese mismo año para trasladarnos ya juntos a Toledo. Ambos entramos en la Consejería de Hacienda, aunque él en Función Pública y yo en Hacienda propiamente dicha. Aunque compartimos edificio, siempre mantuvimos una distancia saludable: yo le pedí a mi jefa estar en diagonal y plantas distintas para no agobiarnos en el día a día. Este año en octubre celebramos nuestras Bodas de Perla, 30 años juntos y casados.

P. ¿Mantiene su vínculo con Xinzo tras tres décadas?

R. Sí, el vínculo es tan fuerte que mis dos hijos, Iago y Pablo, nacieron aquí, porque yo viajaba expresamente a Galicia para dar a luz en mi tierra. Llevamos treinta años viniendo en Navidad, Semana Santa, puentes y verano. Para mí, el Entroido es una fecha completamente sagrada; solo he faltado una vez en toda mi vida y fue el año en que se suspendió. Siento muchísima morriña de la familia, de nuestra comida, del clima y de la tierra. Cuando vienes de vacaciones todo es positivo porque vienes a disfrutar del descanso, pero la desconexión aquí es total.

P. ¿Qué planes tienen para estas semanas de escapada?

R. Hemos hecho parada obligatoria en Xinzo para ver a la familia, a mi madre, Teresa, y a mis dos hermanas, Montse y Elvira, y esta semana iremos a Laxe a la playa. A nuestros hijos les encanta venir, aunque por sus horarios de trabajo ahora lo tienen más difícil. Pero ellos saben perfectamente que mientras haya familia aquí, Galicia seguirá siendo nuestro punto fijo de reunión.

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