Xinzo recupera la normalidad tras el corte de la A-52: “Este mes foi algo de tolos”

Semáforos encendidos

“Agora vense ben tódalas desfeitas”, apuntaba un repartidor aparcado en Xinzo de Limia ya sin camiones en el centro de la villa

Los semáforos de Xinzo vuelven a funcionar.
Los semáforos de Xinzo vuelven a funcionar. | Miguel Ángel

La comarca de A Limia ha vivido un arranque de 2026 repleto de curvas y baches. Desde el primer corte de la A-52 a principios de enero se han sucedido una infinidad de inconvenientes para los vecinos que, hasta esta semana, no han dejado de lacerar el territorio.

Con la despedida del Entroido -que sufrió varios traspiés a causa de estas inclemencias- y la llegada de los primeros días de sol -y calor, todo sea dicho-, el territorio comienza a recuperar la normalidad.

Fue el pasado lunes cuando el sector primario, que llevaba un mes enclavado en el kilómetro 190 de la A52 a su paso por Xinzo, llegó a un acuerdo con la Subdelegación del Gobierno para levantar el campamento y desbloquear la vía. Así, la mañana de ayer arrancaba aún con la circulación interrumpida mientras los equipos de Conservación de carreteras trabajaban lo más rápido posible para abrirla al tráfico.

Durante la mañana los carriles volvieron a recibir a los camiones y trailers que durante este tiempo invadieron la capital antelana, ya acostumbrada a su presencia. “Este mes foi algo de tolos”, confesaban dos vecinas en el cruce de la Plaza Mayor, “a ver se encenden xa os semáforos”, dijeron con cierta impaciencia. Este es el principal problema que afectó a los peatones, quienes durante las pasadas jornadas torearon al tráfico desbocado para poder cruzar el corazón de la villa.

Agora vense ben tódalas desfeitas”, apuntaba un repartidor aparcado a unos metros, en la propia N-525. Antes del tránsito de los camiones, los transportistas acostumbraban a dejar sus furgonetas ahí aparcadas, pegadas a las aceras. Hoy ha sido el primer día que se ha vuelto a repetir esta común estampa en la villa.

Ver os semáforos funcionando ata se fai raro xa”, se reia otro vecino en el cruce de la Dos de Mayo, otro de los puntos conflictivos.

“Normalidad”

Esta vuelta a la “normalidad” no es si no un regreso a un momento de transición: Las obras de la N-525 continuan invadiendo gran parte de la villa, estrechando los carriles y dificultando el tránsito de peatones por la avenida de Ourense. Además, se tendrán que hacer trabajos de renovación del firme, que una vez más, volverán a entorpecer el flujo de vehículos. Socabones, grietas, baches... forman el amplio abanico de destrozos que los vecinos y visitantes tendrán que seguir sorteando por lo menos un tiempo.

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