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Actualmente se ha visto un aumento importante de la lactancia materna y se habla de frenillo lingual corto como un factor perturbador de la misma, ya que puede impedir que los bebés mamen de manera eficaz.
La realidad es que en los últimos años han aumentado mucho las frenectomías linguales (corte del tejido sublingual). Esta operación quirúrgica se ha disparado en España pese a que no existe evidencia sólida de sus beneficios y no se está dando una información correcta a los padres, lo que hace que se generen tendencias que calan profundamente en la población, lo que ha producido también opiniones en contra, acusándolo de moda.
Según los expertos se está realizando, un sobrediagnóstico o diagnóstico incorrecto del frenillo lingual corto, como único factor causante de los problemas de lactancia, cuando, en muchas ocasiones, no existe la estructura visible que sea responsable de la limitación de la movilidad lingual del recién nacido.
La alimentación con biberón hizo que los frenillos dejaran de ser un problema para la alimentación del lactante, porque las tetinas del biberón son mucho más grandes y largas.
Todo esto ha conllevado un posicionamiento general en contra o a favor de su diagnóstico y tratamiento, pero, ¿realmente se trata de una moda? ¿Por qué ahora parece que todos los bebés tienen el frenillo corto?
Podemos definir la anquiloglosia como la dificultad para poder realizar movimientos normales con la lengua como consecuencia de un frenillo restrictivo. Significa literalmente lengua atada o anclada (es una definición muy gráfica de lo que les pasa a los bebés que nacen con el frenillo de la lengua corto).
Este problema ocurre cuando el frenillo lingual es anormalmente corto, grueso y poco elástico. Durante la toma al pecho, el bebé levanta la lengua hacia el paladar, para comprimir la areola-pezón y extraer la leche, pero si el bebé amamantado presenta esta anomalía, la lengua sufre una restricción de movimientos, impidiendo elevarla hacia el paladar, evitando que se puedan realizar los movimientos de la lengua óptimos para la succión.
Con frecuencia, nos encontrarnos con madres lactantes que acuden a consulta porque les han dicho que su bebé puede presentar un frenillo corto, simplemente porque este se enfada y protesta al pecho, estira del pezón, lo muerde, lo coge y lo suelta o porque presenta una ampolla en el labio superior.
Un agarre incorrecto impide que el pezón y parte de la areola entren lo suficiente o de forma adecuada en la boca del bebé, y hacen que el lactante utilice la mandíbula o los labios para afianzar y mantener el pecho en la boca, y, en consecuencia, la madre presenta dolor, grietas o hace que el bebé se enfade y pelee con el pecho, porque no obtiene leche suficiente.
Es importante conocer determinados signos y síntomas que nos puedan hacer sospechar la presencia de un frenillo lingual corto. El principal signo exploratorio es un frenillo sublingual corto, grueso, tenso y que dificulte la movilidad lingual. El pediatra valorará:
Solo con un diagnóstico preciso se puede plantear un tratamiento quirúrgico.
Sí, a lo largo de los 3 primeros años de vida la boca cambia su forma y tamaño, lo que afecta a la lengua. Cuando los dientes crecen, la arcada crece y la punta lingual se hace más estrecha. Así mismo, el frenillo se hace más elástico. Todo esto hace posible que problemas en la función iniciales se resuelvan con el paso del tiempo.
La realización de una frenectomía para liberar la lengua del bebé y resolver dificultades en la lactancia no siempre es necesaria. Para realizarla, antes se debe de hacer el diagnóstico correcto, realizando una evaluación profesional especializada que incluya la revisión de la lengua y de la toma. Está totalmente indicada cuando el frenillo lingual limita los movimientos de la lengua del bebé.
La lactancia materna constituye un proceso multifactorial (posición, experiencia materna, forma de la boca del bebé, anatomía del pezón, etc.), y por ello es importante que todos estos aspectos sean valorados por un profesional antes de plantear la intervención, ya que esta puede no ser la solución definitiva del problema.
Cómo cualquier otra cirugía, por mínima que sea, una frenectomía debe ser realizada por un especialista, en un medio sanitario y con un riguroso control médico. Se debe vigilar especialmente, que no se produzcan problemas de sangrado, que pueden ser graves en el recién naci
Es importante incidir en que:
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