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Preguntas frecuentes sobre la fiebre infantil
Las garrapatas son pequeños parásitos. Pertenecen a la familia de los ácaros y las arañas, son artrópodos (no son insectos), que se alimentan de la sangre de personas y animales de sangre caliente. Están presentes en todo el mundo y parasitan diferentes especies de mamíferos, incluido el hombre. Conocemos dos grandes familias de garrapatas capaces de producir enfermedades:
La picadura de garrapata está relacionada con la transmisión de enfermedades por:
Es el segundo parásito que transmite mayor cantidad de enfermedades a los humanos después de los mosquitos. Es importante recalcar que no todas las picaduras de garrapata ni todas las garrapatas transmiten enfermedades. Sólo algunas especies pueden hacerlo y solo un porcentaje mínimo de los pacientes que han sido picados, van a desarrollar complicaciones.
Estos parásitos pueden estar en la maleza, zonas boscosas, en pequeños huecos de las edificaciones o alimentándose de un animal. Suelen adherirse al huésped o también pueden desplazarse por el suelo hasta llegar a ellos.
A diferencia de otros parásitos, como las pulgas (que mueren a las pocas semanas o escasos meses si no logran alimentarse) las garrapatas pueden aguantar hasta un año y medio. Son sensibles a temperaturas extremas, lo que puede ser clave para su eliminación. Las temperaturas por debajo de -10 °C pueden matarlas si la exposición es prolongada, mientras que el calor superior a 50 °C es letal rápidamente.
La garrapata pica para alimentarse de sangre y queda anclada a la piel mediante un sistema de dientes retrógrados. Durante el proceso de anclaje y succión, inoculará con la saliva una sustancia con componentes anestésicos que hacen que la picadura sea prácticamente indolora. Después de chupar la sangre, se hinchan y son más fáciles de ver.
Al desprenderse, es posible que se vea una pequeña protuberancia roja o mancha roja, que es la respuesta del cuerpo a su saliva (mientras chupa sangre, parte de su saliva se mezcla).
No, no lo es. De hecho, la mayor parte de las veces que una garrapata pica no transmite infecciones. En el caso de la enfermedad de Lyme hace falta que transcurran un mínimo de 48-72 horas para que la garrapata inocule su veneno, si la retiramos antes de que transcurra este tiempo podremos evitar la transmisión de la misma.
En la la fiebre botonosa mediterránea, sólo hace falta el transcurso de varias horas para que se produzca su inoculación.
Si es de garrapata blanda, se pueden producir reacciones locales como enrojecimiento e hinchazón de la piel que rodea la zona de la picadura y se suele acompañar de picor.
La complicación más frecuente de la picadura, es la infección de la herida por el rascado o la formación de una herida cicatricial, debido a que quedan restos de la garrapata en el interior de la piel y el organismo intenta rechazarlos (granuloma).
Cuando hay infección, como en el caso de la enfermedad de Lyme, durante los primeros días, los pacientes pueden manifestar síntomas inespecíficos, parecidos a los de un cuadro vírico, entre los más frecuentes destacan: Malestar, cansancio, falta de apetito, dolor de cabeza intenso, dolores musculares o articulares, inflamación ganglionar, taquicardias o dificultad respiratoria. La mayoría de las personas con enfermedad de Lyme presentan un sarpullido rojo llamado eritema migratorio. Se hace más grande durante varios días y puede sentirse caliente al tacto. Por lo general, no es doloroso ni pica.
En la fiebre botonosa, además de la fiebre, lo característico es una costra negruzca en el sitio de la picadura
La saliva de algunas especies de garrapata dura puede contener toxinas neurotóxicas que provocan la denominada parálisis de la garrapata y que remite cuando es retirada.
Si no se trata la enfermedad con el paso del tiempo pueden aparecer otros síntomas que ya no son tan típicos y el diagnóstico es más difícil, sobre todo porque no se suele recordar la picadura de garrapata, ni se la relaciona con los síntomas actuales, por lo que harán falta pruebas analíticas para llegar al diagnóstico.
Las manifestaciones de laboratorio no son específicas, y podemos encontrar una elevación de la velocidad de sedimentación globular (VSG), aumento de la creatinfosfoquinasa (CPK), leucocitosis o leucopenia, anemia y trombocitopenia. Pueden elevarse las transaminasas hepáticas. Hay que realizar también una serología.
Ante una picadura conviene: lavar con agua y jabón y mantener la zona la limpia y sin rascarse. Si tiene herida aplicar clorhexidrina.
Es especialmente importante vigilar entre 1 y 15 días tras la picadura, si en ese período aparecen los síntomas antes mencionados, se debe consultar con el pediatra. También si no se puede extraer toda la garrapata. Entonces se retirará con pinzas y bisturí. Lo normal es que pasados unos días sea expulsado por nuestro cuerpo.
Si el niño es picado por una garrapata es muy importante retirarla lo antes posible con unas pinzas finas (sin dientes), con borde romo y liso, con la que la sujetaremos por su zona bucal, hacerlo lo más cerca posible de la piel del niño, evitando aplastar el cuerpo. Retirar lentamente y tirar hacia arriba de forma perpendicular a la piel.
Se deben descartar los métodos tradicionales como el uso de alcohol, aceite, vaselina u otros productos, porque crean una película alrededor de la garrapata y no ayudan a desengancharla.
La mayoría de las picaduras de garrapata no se acompañan de ningún tipo de complicación, a no ser del desarrollo de reacciones inflamatorias pruriginosas locales y leves y de corta duración, que se tratará con antiséptico.
En la práctica diaria se prefiere avisar de las posibles complicaciones y realizar un seguimiento del paciente detectando de forma precoz la aparición de signos y/o síntomas relacionados con la picadura y actuando en consecuencia. Debemos de vigilar los casos en los que las garrapatas han estado ancladas en la piel más de 48-72 horas.
Ante una sospecha clínica inicial, se ha de administrar tratamiento antibiótico. La respuesta al tratamiento es buena y los síntomas se resuelven 24-48 horas después de iniciarse el tratamiento.
Existe consenso médico sobre la necesidad de extraer las garrapatas durante las primeras 24 horas en las que el ácaro parasita al huésped, para evitar posibles complicaciones.
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