Un Campo 3 a demasiada altura

LA CONTRACRÓNICA

El COB no pudo coronar la montaña que fue un Cantabria con cantidad y calidad pese a tener a su gente arrimando el hombro con baile y trompetas

Sonido de trompeta para animar al respetable en el Pazo.
Sonido de trompeta para animar al respetable en el Pazo. | José Paz

El tópico más típico diría algo así como “bofetada de realidad”. No le va mal a los visto en el Pazo. El Cantabria demostró que euros son amores y construyó una plantilla con mucho de todo. Ante eso se vio las caras un COB que tiene bastante en según qué zonas, pero al que le falta bastante en otras. Y no pudo coronar esta cumbre. No pudo llegar al Campo 3, el mismo número que las victorias que ansiaba encadenar.

La gente acudió animosa a pesar de la dictadura del poder televisivo que hace coincidir partidos en el Pazo y en O Couto. Como si Ourense fuese Londres y sus ciento y la madre equipos. Pero esa es una guerra perdida. Hubo trompetas, bailes y hasta protestas a los árbitros. Más a uno que al resto, si nos podemos exquisitos. Una grada que registró presencia cántabra y ourensana con amor a la tierra de los sobaos pasiegos. Es lo que tiene que el paisano Rodri Seoane defienda esa camiseta.

Y mira que la cosa empezó bien. Cejas arriba y cara de “estos son muy buenos” cuando el COB se puso once arriba en el primer parcial. Pero la cosa se torció pronto. El resumen es que caes ante el Cantabria con solo tres puntos de Lapornik y ninguno de Nwogbo. Les dio igual. Hubo bastantes minutos de la basura, lo que no significa que los ourensanos le perdieran la cara al choque.

Todo en una semana que se será más corta. El viernes, otra oportunidad. Y será también en el Pazo, con su gente. Por el AVE asoma un Alicante que llegará crecido. Ocasión para redimirse ante otro de los equipos llamados a pelear por el máximo premio. Veremos si estará Nicolau. Se vistió de corto para el calentamiento, pero ahí ya no había entrado entre los 12.

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