Como en casa, en ningún sitio

EL AMBIENTE EN EL PAZO

En un partido feo y de pelea, el COB no le falló a los suyos y viceversa para mirar con argumentos al play off

Los cobistas que acudieron al Pazo Paco Paz sufrieron primero para disfrutar después.
Los cobistas que acudieron al Pazo Paco Paz sufrieron primero para disfrutar después. | Miguel Ángel

Nadie recordará el COB-Palma en unos años, mientras mira una puesta de sol y la brisa del mar refresca su rostro. Nadie en su sano juicio, al menos. Pero era un partido pare ser efectivo y para ganar. Y el equipo ourensano lo hizo. No fue bonito, pero cuenta igual y sirve para ponerse con un balance de 8-2 en casa en lo que va de temporada liguera. Casi nada. En el Pazo lo bello es más bello y lo feo es hasta riquiño. Un rival directo hincó la rodilla y hasta el basketaverage se quedó en As Burgas. No hubo los fuegos artificiales de la tarde ante el Obradoiro o la más reciente contra el Estudiantes, pero en este caso el fin siempre justifica los medios.

Fue una tarde extraña. El COB de blanco en casa otra vez, el Lobo vintage saliendo de la jubilación para volver por la puerta grande y alguno que otro apurando el Entroido para no meter el disfraz en el armario. Hubo también tiempo para el mosqueo con los árbitros, especialmente en la primera parte, donde retumbó el clásico y nunca olvidado “Fuera, fuera” con su aroma añejo.

Y así se consumió un partido de 40 minutos que llega antes del parón por las ventanas FIBA. Hizo los deberes el COB para seguir con argumentos en la pelea por el play off. Queda mucho por hacer, para ellos y para el resto de equipos que pelean por esa novena plaza. No será fácil, pero puede ser muy bonito y merecerá la pena acompañar al equipo en ese viaje, que promete emociones fuertes.

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