La salud de España

TRAZADO HORIZONTAL

Diagnóstico urgente en plena negligencia médica del sanchismo. Salvar al enfermo requiere tratamiento de choque.

Publicado: 22 feb 2026 - 03:50
Mónica García, ministra de Sanidad.
Mónica García, ministra de Sanidad. | Europa Press

España se ha comportado como un paciente comprensivo en la primera semana de la histórica huelga de médicos contra el Ministerio de Sanidad. Un paro contra la ministra Mónica García, médico anestesista que sus colegas califican de “sectaria y negligente” por promover un Estatuto Marco que no dignifica la profesión ni negocia unas condiciones laborales justas para los médicos españoles. La doctora García actúa —según el texto— con resentimiento y cálculo político, consciente de que las competencias de sanidad están cedidas a las comunidades autónomas.

La huelga se volvió contra ella y su ministerio en un contexto en el que la izquierda radical convierte la sanidad pública en un campo de batalla político. Se menciona de forma recurrente la privatización de la sanidad, los cribados del cáncer, la clínica Quirón en el caso de Ayuso y Madrid, así como las investigaciones judiciales y de la UCO que afectan al entorno socialista.

El diagnóstico que plantea el texto es que España está seriamente enferma de partidismo político y populismo, y que necesita un tratamiento destinado a la regeneración de los valores y principios democráticos. Se alude a la corrupción como enfermedad crónica, denunciando una supuesta doble vara de medir entre PP y PSOE.

España está enferma de frentismo y ninguno de sus médicos gubernamentales se atreve a recetar concordia

Amoralidad

Se sostiene que esta situación deriva en una “metástasis terminal del sanchismo”, acusando a Pedro Sánchez de resistirse a asumir responsabilidades políticas.

Se señala también otra “enfermedad”: la mentira, mencionando pactos con Podemos, promesas de 400.000 viviendas desde 2018 y la gestión del mercado del alquiler, así como referencias simbólicas al Palacio de la Moncloa.

El texto describe la situación política como una España en la UCI, con Pedro Sánchez presentado metafóricamente como el “doctor” responsable. Se habla de frentismo y polarización, de la necesidad de diálogo, concordia y entendimiento, y de un eventual adelanto electoral como posible salida.

Finalmente, se menciona la caída de España al puesto 49 en el ranking internacional sobre corrupción, comparándola con Chipre y las islas Fiji, y se alude a diversas polémicas que afectan al entorno gubernamental, concluyendo que el país necesita un equipo médico competente, honesto y eficaz.

El cerco se estrecha

El amigo de Sánchez, Borja Cabezón, adjunto a la secretaría de organización del PSOE, está implicado según El Confidencial en una trama de testaferros y empresas pantalla para eludir impuestos en España. Queda lejos cuando Pedro el campeador se comprometió a cesar a quien usara una sociedad para pagar menos tributos en nuestro país. La maldita hemeroteca demuestra que el sanchismo ha deteriorado la calidad democrática y fiscal. Y Borja Cabezón engorda la maldición socialista con dos secretarios de organización encarcelados (Ábalos y Cerdán) y un adjunto bajo sospecha. Pero los males de Pedro no se acaban en Cabezón, sino que continúan en la conexión familiar con otra trama de tráfico de influencias. Según publicó El Español tras acceder a miles de whatsapp de Koldo analizados por la UCO, “Begoña y el presidente” estaban conectados con el presidente de la OMT, Zurab Pololikashvili. Es un presunto vínculo de Sánchez y su esposa con el tráfico de influencias mediante la cesión de un edificio multimillonario a la Organización Mundial del Turismo formando un trío de sospecha con Air Europa y la República Dominicana.

Constitución longeva

La cara de la Constitución también tiene su reverso. Felipe VI presidió esta semana otra celebración parlamentaria sobre la Constitución española. La Carta Magna de 1978 se ha convertido, según dicen, en la más longeva de la Historia de España. Y que nunca falte el reconocimiento político y social en torno a nuestra Ley de leyes, garante del marco de derechos, libertades y obligaciones, aunque a veces no se cumpla. Por ejemplo, no se cumple porque España carece de Presupuestos del Estado desde 2023 en contra de los plazos que marca la Constitución. No se cumple con la vivienda digna y la igualdad entre territorios y españoles en base a la política negligente de pactos, favoreciendo intereses separatistas y excarcelando a sanguinarios etarras para contentar a los socios de gobierno. No se cumple porque los ciudadanos no somos iguales ante la Ley: si lo fuéramos habría altos dirigentes políticos imputados, y se frenarían indultos y amnistías. La longeva Constitución española nos ha proporcionado un largo periodo de paz y bienestar que el poder no debe traicionar.

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