El COB agita la varita en Burgos ante el Tizona (77-99)

PRIMERA FEB

El equipo de Moncho López firmó su mejor partido de lo que va de temporada para ganar por aplastamiento al Tizona e irse al parón en zona de play off

Publicado: 24 nov 2025 - 06:05 Actualizado: 24 nov 2025 - 09:18
Rafa Lisboa trata de anotar una canasta ante la defensa de Gabri Gil.
Rafa Lisboa trata de anotar una canasta ante la defensa de Gabri Gil. | Jairo Manzano

Desde la primera defensa al último ataque el COB firmó en Burgos un partido de máximos y se llevó una victoria de las que admiten lo del puñetazo para la competición y de las que ilusionan al aficionado más exigente. Ganó por convencimiento en el juego y por demolición en el marcador.

Lo primero tiene el motivo en la pizarra de Moncho López y esa es la clave que llevó a lo segundo. Su equipo acabó con una colección larga de jugadores destacados, pero el mejor volvió a estar con la pizarra. Dominó el juego por intensidad, pero sobre todo por táctica. A un rival que juega a ritmo alto y baloncesto vertiginoso lo dejó en solo 4 puntos al contraataque, pero sobre todo sin continuidad alguna en el juego en estático y por momento sin saber cómo acercarse al aro.

Empezó cambiando automáticamente en los emparejamientos y sabiendo convivir con la mayor versatilidad de los interiores locales para negarles cualquier ventaja. Poco a poco fue achicando la producción ofensiva del Tizona y en ataque no renunció nunca a su estilo atrevido para ir estirando la renta. Acabó el primer cuarto sintiéndose superior y al descanso, ganador (30-47).

La pizarra del técnico cobista fue la clave de un partido que se rompió en la primera mitad y que supo rematar en la segunda

Cada pieza que entraba encaja igual o mejor que la rotaba. Kentwan Smith y Romaro Gill castigaron de inicio y luego tomó el relevo Kingsley Okanu. Eso por dentro. Por fuera un Gabe Kalscheur que en la primera mitad fue de sobresaliente. Corriendo, penetrando y tirando: 16 puntos en los dos primeros cuartos.

Otra vez un rival que parecía menos de los que es por el mérito de la táctica y el esfuerzo de los jugadores. Y este venía de derrotar al invicto Básquet Coruña y en a domicilio para eliminarlo de la Copa. Por 22 llegaron a ganar los ourensano en una primera mitad impecable.

Segunda mitad

Quedaba saber si el COB era capaz de mantener el mismo nivel y si el Tizona, ya con la herida abierta encontraba alternativas para cambiar el rumbo del partido.

Kingsley Okanu e Isaac Vázquez fueron los mejores de un COB en el que brillaron casi todos

Se espesó el juego y se sintió más incómodo el COB en la salida de vestuarios, pero nunca dejó de defender bien y logró mantener el colchón bien mullido (36-54).

El Tizona encontró en Jofresa el espíritu libre capaz de salirse del guión y los cobistas pegaron en el aro tres buenos ataques seguidos sin acierto en el tiro y se dejó otro seis puntos desde el tiro libre.

Sin mucho más los burgaleses se encontraron a 6 y con todavía dos minutos para acabar el tercer cuarto. Pero no pasó de ahí.

Con la misma naturalidad con la que había construido su ventaja la recuperó un COB que esta vez tuvo en Isaac Vázquez su estilete. El base ourensano clavó 7 puntos casi consecutivos que enviaron el partido al último cuarto por la misma dirección que había tenido hasta entonces (53-66).

Arreón definitivo

Superada la prueba de personalidad solo le quedaba ponerle la firma a los ourensanos. Siguieron al pie de la letra el ideario del partido hasta el bocinazo final y fueron destrozando un partido ya sin emoción.

Kingsley Okanu alzó la voz por si alguno tenía dudas de su continuidad en el equipo, Martín Fernández confirmó que le sobran puntos y el “diamante” siguió brillando encadenando acciones de lo que no se entrena, el talento.

33 puntos metieron los cobistas en el último cuarto y hasta los 25 llegó la renta en la quinta victoria de la temporada, la segunda lejos del Pazo y la primera en una de esas pista que no se apuntan en las quinielas antes de empezar la liga salgo en las de los equipos que aspiran a lo máximo.

Llega al parón con la confianza a tope de que el camino es el correcto y ciega en quien los marca.

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