El COB rompe ante el Tizona una racha de seis derrotas (83-84)
PRIMERA FEB
Un triple en el último suspiro del estadounidense premia el gran trabajo ourensano ante el Tizona en un duelo en el que volvió a sufrir el castigo arbitral
Mientras el balón de Moody iba por el aire, a muchos le dio tiempo a pensar en el éxito, el fracaso o incluso hasta en la lista de los Reyes Godos. El tiempo se detuvo, la bola cayó dentro. El sufrimiento siguió 1,8 segundos más, pero esta vez el COB aguantó. Triunfo de infarto para unos corazones que llevan aguantado demasiado esta temporada. Los ourensanos cortaron su racha de seis derrotas seguidas.
Y lo hicieron a lo grande. Superaron 83-84 al Tizona en Burgos. Un premio al trabajo bien hecho. Los de Diego Gómez (Moncho López cumplió el primero de sus cinco partidos de sanción) recuperaron sus básicos, las señas de identidad que dieron rienda suelta a la ilusión hasta la cuesta de enero y febrero. Dominaron en el juego y en el marcador. Solo otra nefasta actuación arbitral metió a los burgaleses en el partido. Pero esta vez, contra todo y contra todos, la moneda que lanzó la muñeca de Moody salió cara.
La mejoría cobista se vio pronto. Salieron al parquet con otra chispa, fluidos y concentrados. Ni las tempranas faltas de Gill condicionaron el plan de juego. Intercambio de golpes y mensaje al Tizona: estaban dispuestos a aguantarles el ritmo (6-9, m.2). Sergio Rodríguez cogió los galones con su clásico juego al poste, Moody empezó a dejarse ver y Ogunsipe se puso a repartir juego. Solo sufrían los ourensanos por dentro, con Thiam y Keita haciendo “pupa”. Diogo Brito y la primera canasta de Samu Rodríguez desde su regreso sirvieron para abrir hueco y marcharse al final del primer cuarto con un 22-30.
Subida y bajada
Los burgaleses, con la baja de su referente Lance Jones, lo fiaban a un Pacheco que quería abusar de físico. Pero Moody frenó las acometidas locales con acciones de calidad (28-40, m.12). El COB tenía la confianza por las nubes. Se jugaba a lo que quería. Había piernas y cabeza. Un triple de Sergio Rodríguez desde el aparcamiento y los destellos de Gill elevaron la renta a +14 ante el desconcierto local. Pero Moody empezó a quitar parte de lo que dio, con un par de faltas evitables que regalaron tiros libres. Entre eso y un par de errores, el segundo parcial se cerró con sabor agridulce. Un mal parcial y un 42-49 al descanso que se antojaba escaso visto lo visto.
En la reanudación buscaron morder los locales. La respuesta la dio Ben Krikke, que había estado más discreto hasta ese momento. Su zurda empezó a martillear a un Tizona que se acercaba para volver a estar lejos poco después. Un momento de partido más “embarrado” que alcanzó su cumbre con la expulsión de Sergio Rodríguez. Porque el arbitraje fue una tortura china. Como la gota que va cayendo constante hasta que termina por romperte. Con una técnica en la mochila, se autoexpulsó tomándose la justicia por su hombro en una acción en la que recibió falta previa. No es la primera vez. El canario debe reflexionar.
Momento para valientes del que supo salir el COB. Moody y Brito, sobre la bocina, mantuvieron la renta en 56-68 al finalizar el tercer cuarto. Ejercicio de carácter.
Una dinámica que no se trasladó al último parcial pese al triple inaugural de Lisboa. Atasco en la general con el descalzaperros arbitral de forma paralela. Paula Lema sigue evitando la nevera y eso ya es noticia. Al COB le situaron en bonus a una velocidad digna de Marc Márquez, condicionando la defensa en el momento de la verdad. La cabeza se fue. Parcial de 10-0 para los locales (66-71, m.34). El doble rasero era sangrante. Puerta abierta a la remontada del Tizona, que se puso por delante con un 80-79 a falta de 1:23 para el final.
Era el momento de agarrarse al partido. ¿Pesarían las seis derrotas seguidas? No para Moody. El de Dakota del Norte anotó desde el tiro libre para mantener un hilo de vida, 82-81. Parrado, con un rebote que parecía definitivo, fue a la línea de personal. Solo anotó uno. El COB decidía. Buscar el empate o el premio gordo. Pizarra, Moody y triple cayéndose (literalmente) para el 83-84. Faltaban 1,8 segundos. Tizona buscó un pase lateral, Gill la tuvo en la mano, pero se le escapó. Saque de fondo para el Tizona con 0,8 segundos. Definición de drama. Pero, antes del saque, falta en ataque de los locales que se celebró en el banquillo como el mejor triple. Se había acabado. El COB vuelve al camino del triunfo por méritos propios y sin regalos de nadie. En Burgos, la victoria fue como una Catedral.
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