Solo faltó que fuese sábado

DERBI GALLEGO

El Pazo no falló en un derbi gallego de ambiente, himno y cánticos a pesar de caer en una jornada entre semana

Mucha juventud, llegados desde el campus universitario de Ourense, en la grada de animación.
Mucha juventud, llegados desde el campus universitario de Ourense, en la grada de animación. | Martiño Pinal

El Pazo vivió un derbi gallego de sur contra norte intenso en la pista y en las gradas. Todo, pese al caprichoso calendario y sus ganas de fijar el COB-Coruña y viceversa entre semana. Durante bastantes minutos, la parte azul y mayoritaria del pabellón creyó. No porque fuera sencillo, no porque estuviese especialmente cerca. Y la parte minoritaria y naranja fruncía el ceño. Pero al final el líder ejerció de tal y la fiesta ourensana se quedó en una intención.

El Himno de Galicia retumbó con las notas de la gaita presentes antes del comienzo del encuentro. Por allí estaba O Lobo, el equipo de baile cobista de Cuatro Pasos y los habituales concursos organizados cuando las pausas piden paso en el partido. El pack completo, también con unos palcos VIP a pie de pista que se multiplican cuál Gremlin mojado.

Recuerdo

La victoria no pudo quedarse en casa. Tocará correr un tupido velo y regresar el sábado con las gargantas frescas y las palmas de las manos preparadas porque el objetivo del play off sigue sobre la mesa y el Pazo debe jugar su papel, aunque no sea derbi. Todo tras una pelea baloncestística de nivel entre dos equipos con el mismo corazón, pero distinta cuenta corriente.

Al final fueron los coruñeses los que celebraron y se fueron de viaje felices. Eso sí, acordándose de los locales con unos gritos de “Ourense, Ourense” que demuestran que, por muy intensa que sea la batalla con el vecino, los mejores deseos también atraviesan Galicia. Ahora cada uno buscará sus metas en un final de curso que se antoja potente.

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