Galería | El milagro en el Pazo para el COB fue competir ante el Fuenlabrada
OTRA DERROTA
EI COB jugó al máximo de sus posibilidades ante el Fuenlabrada, un rival superior, pero esta vez no pudo regalarle la victoria al Pazo en el inicio de la segunda vuelta
La victoria ante el Obradoiro confirmó que este COB es capaz de todo y de hacer creer a su afición hasta en lo imposible. También este sábado. Aunque tuviese que competir sin dos jugadores lesionados, uno que sale de lesión y otro que juega por obligación, porque no quiere irse aunque al club le encantaría sustituirlo. Aun así fue capaz de ser superior a uno de los mejores equipos de la liga en muchos minutos y tener opciones hasta el último tiro.
El COB repitió milagro, pero esta vez no terminó con una victoria. Tuvo que inventarse quintetos con jugadores constantemente fuera de posición y en muchas ocasiones compartiendo pista jugadores que vienen de Segunda FEB con otros que debutan en la liga o que vienen de temporadas casi en blanco. Algo impensable en cualquier otro equipo de la competición y que en Ourense ya ni sorprende. Y mandó en el marcador casi siempre contra un Fuenlabrada con medio equipo que viene de ascender a la ACB con el Betis y alguno que viene de esa liga esta misma temporada. Y quizá por eso ganó: por experiencia, por calidad y por oficio.
El milagro esta vez fue llegar a la orilla. Quizá así se despierten en los despachos y la afición de la quimera que supone confiar en ganar partidos así, creer que se puede jugar el play off superando a rivales superiores en plantilla y contra clubes a años luz en ambición.
El Pazo ha creído siempre y lo confirmó con entradas sensacionales en todos los partidos, pero este sábado se fue en silencio y resignado a tener que ver pasar los días y las temporadas en un quiero pero no puedo permanente. El club lo borda en el envoltorio y en la forma, pero el tropiezo de esta jornada y el mensaje que se envía es un golpe mortal a lo más importante, la ilusión. Los despachos han enviado a la guerra al equipo con escudo y con lanza ante rivales con armamento de última generación y con capacidad para seguir comprando munición si hace falta. Confiando en que su entrenador siga compensando desde a pizarra las limitaciones que tiene en la plantilla. Y casi le sale otra vez.
El Pazo creyó una vez más y seguro que un minuto antes del próximo partido vuelve a hacerlo, pero tiene muchos años de baloncesto a la espalda y sabe cuándo es truco y cuándo es trampa. El sábado que viene, a la misma hora, el COB habrá jugado el partido aplazado ante el Fuenlabrada y recibido al Alicante. Obligado ya a ganar uno o los dos partidos para no tener que descubrir definitivamente el trampantojo. La falta de ambición y de fichajes fue la clave de la derrota de ayer. Y lo que es peor, aunque ahora se cambiase el paso, que está por ver, quizá ya sea tarde. El mensaje ya está dado.
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