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Para lamerse las heridas, el Pazo
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Para describir el duelo de este sábado entre el COB y el Alicante sirve aquello de “quiéreme cuando menos me lo merezca porque es cuando más lo necesito”. El equipo ourensano no atraviesa el mejor momento del curso, el enfado por la tardanza en fichar sobrevuela el ambiente y la incertidumbre parece haber marcado el comienzo de este 2026. Y, pese a ello, el Pazo volverá a jugar un papel clave para levantar el ánimo. Los ourensanos necesitan volver a celebrar como el comer. Y tratarán de hacerlo ante un rival potente, sí, pero que tampoco está para tirar cohetes. Se necesitarán piernas y cabeza y, donde no lleguen, el extra de jugar en casa tendrá que compensar la falta de gasolina que dejan los tres partidos en una semana con 10 jugadores disponibles.
Hoy eso no va a cambiar. El recién fichado Adin Vrabac llegará este domingo a Ourense y el lunes entrenará con sus compañeros con la idea de debutar entre semana en Cartagena. Tampoco pisarán la pista Carlos Jürgens ni Martín Fernández. Este último tiene el alta médica, pero no tiene buenas sensaciones en su rodilla. Un lastre en forma de ausencias al que se ha tenido que acostumbrarse el COB, tanto para entrenar como para jugar. Y que vuelve a dejar una clave fundamental para aspirar al triunfo: la resistencia. Porque en esta racha de derrotas, solo cortada a la mitad por el alegrón ante el Obradoiro, el COB dejó muy buenos minutos en casi cada partido. Pero, llegado el momento, la gasolina dijo basta. Dosificar los pulmones es vital para un equipo que, por su situación, necesita un guion de partido perfecto para vencer. Un problema de faltas, un golpe o un tramo con decisiones arbitrales discutibles se lo pone muy cuesta arriba. Y controlar la cabeza. Ni COB ni Alicante llegan bien y el miedo puede salir a relucir.
El paso adelante que deben dar los jugadores llamados a ser líderes sigue sobre la mesa. Kalscheur necesita volver a ofrecer la versión que gustó mucho a propios y a extraños. Lisboa tiene que prolongar esos minutos de fertilidad anotadora que tiene e Isaac Vázquez continuar desafiando el DNI tirando del carro. Por dentro, la fórmula de los tres pivots siempre suma, clave para volver a tener el rebite ofensivo como aliado. Nada nuevo para un COB que conoce su plan, pero que tiene problemas para ejecutarlo por cantidad y estado de efectivos. Simple de detectar, más complicado de solucionar.
Al otro lado estará el Alicante, con un balance de 10-7 y metido en posiciones de play off. Pero aquí hay para todos. Los alicantinos llegan al Pazo con cuatro cornadas seguidas. Cierto que perdió ante los “gallitos” Obradoiro, Coruña y Palencia, pero todas dejan mella y aumentan las dudas. Una plantilla con mucho y bueno, aunque también perdió piezas importantes sobre la marcha. Entre los nombres propios, el Pazo recibirá a Unai Mendikote con aplausos garantizados. También a otro ex, Sergio Llorente. En la nómina de jugadores, un Kevin Larsen siempre dominador en la zona, la dirección de Torres, los puntos del viejo conocido Polanco o la posibilidad de que Jordá entre en combustión, entre otros. Diferentes peligros a tener en cuenta.
Son los nombres propios de un partido que supone una oportunidad para resurgir. Mientras el COB espera recuperar soldados nuevos y antiguos para la guerra, la competición no espera por nadie. Un triunfo haría que la borrasca perdiese fuerza y entrase un rayo de sol al vestuario. Una tarde para dar el callo en la pista, para que la grada del Pazo ponga lo que suele poner siempre y para olvidar durante 40 minutos el ceño fruncido que las últimas semanas han podido dibujar en el rostro del cobismo.
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