Las meigas no iban del COB
Un Pacito lleno
Un Pacito lleno de seguidores entregados desde el inicio pasó de la euforia a la desesperación por no saborear el triunfo
Ourense ansía baloncesto de élite y lo demostró una vez más. El de ayer no era el partido que decidía el ascenso. Ni siquiera de play off. Tan solo, y no es poco, el duelo para entrar en el top-9. La ciudad acudió a la llamada y llenó el Pacito para animar desde la distancia a un COB que solo cedió al final.
La velada fue una montaña rusa de sensaciones, como lo fue esta temporada del COB. Euforia inicial con dos triples de Brito y Krikke para un +6 en el cuarto inicial. Intranquilidad después con un +5 para los vascos poco antes del cerrarse el primer cuarto, ya con el Obradoiro haciendo aguas en Burgos (35-12). Y desesperación cuando uno tras otro, los triples del COB dejaron de entrar. Tal vez fuera cosa de las meigas. El Pacito lo comprobó. Llegó el octavo triple de Gipuzkoa en 15 minutos y un animoso seguidor cobista se fue al suelo al romperse una silla. Treinta segundos después empezó a creerse que la empresa del COB era imposible cuando un segundo aficionado ourensano se fue al suelo justo detrás del primero. Más allá de la aparatosidad de las caídas, no hubo lesión y los seguidores pudieron continuar animando a un COB peleado con los tiros libres y el tiro exterior.
La hinchada se vino arriba cuando el COB remontó un -11 para ponerse un punto arriba. El “sí se puede” y el “Ourense, Ourense” volvieron a escucharse con insistencia. Pero la fiesta no fue completa. En el tramo final, ya con el Obradoiro amagando con ganar y el COB todavía en la lucha, no se dio ni “el mal del comentarista”, cuando el “atrapallado” locutor dio al COB por muerto con solo cinco abajo y casi tres minutos por jugar. “Fue una pena”, lamentaba la gente. “Otra vez será”.
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