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Melilla-COB, un partido en el aire

PENÚLTIMO PARTIDO DE TEMPORADA

El equipo ourensano pernoctó dividido entre Madrid y Almería al cancelarse sus vuelos a la ciudad norteafricana, a la que esperan llegar esta mañana

Los jugadores del COB, durante un entrenamiento en el Pazo Paco Paz.
Los jugadores del COB, durante un entrenamiento en el Pazo Paco Paz. | Xesús Fariñas

Una odisea. El viaje del COB a Melilla para disputar la penúltima jornada liguera es uno de esos que ponen a prueba la paciencia del santo Job y las ganas de los afectados de tomarla con algún mostrador de aerolínea. La expedición partió de Ourense en tren rumbo a Madrid a primera hora de ayer sábado. Fue el único momento sin contratiempos. En la capital, por tema de plazas, un grupo viajó en avión hasta Almería para enlazar con otro vuelo a Melilla, mientras que el grueso de los jugadores esperaba en Barajas para embarcar rumbo a la ciudad norteafricana. Pero no subieron al aparato ni unos ni otros. Las malas condiciones en el aeropuerto melillense les dejaron “tirados”.

Gestiones, conversaciones, barcos que saldrían cuando el partido ya habría terminado y el peligro de la suspensión suspendido en el aire. Al final, tocó pernoctar unos en Almería (en diferentes hoteles) y otros en Madrid, con billetes cerrados para volar a primera hora de este domingo. Si se puede. “Aquí en Almería, el personal del aeropuerto no es muy optimisma”, señaló Moncho López. Tocará mirar al cielo, confiar en tomar tierra en tiempo y forma, y poder saltar a la pista, aunque la previa no fuese la más recomendable y el horario de las 18:00 horas hay que cogerlo con pinzas.

Una molestia y un desgaste extra que no son nuevos. Los viajes a Melilla ya han causado problemas durante este curso baloncestístico. Sin ir más lejos, al Tizona Burgos recientemete, con retraso del inicio del partido incluido. O antes al Obradoiro, también con modificación de horario. Esta vez le tocó a un COB que, al menos, nada se juega a efectos clasificatorios. Todo lo contrario que un Melilla que está inmerso en la pelea por la permanencia, que tiene cuesta arriba y sin margen de error.

En lo deportivo, y a pesar de los pesares, los ourensanos tratarán de frenar su racha de seis derrotas consecutivas antes de la despedida del curso en el Pazo. La fórmula de los dos últimos partidos es la hoja de ruta a seguir, compensando con ganas la necesidad de su adversario. Será cuestión de ritmos, con el equipo de Rafa Sanz sintiéndose cómodo con el acelerador apretado, factor a tener en cuenta en el bando cobista.

Un duelo entre equipos con objetivos diferentes, en el que la primera noticia destacable será que se dispute, que nos es poco.

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