ESCOLA DE FAMILIAS

Modificación de conducta

Un proceso sensorial integrado para estudiantes con Trastorno del Espectro Autista

Modificación de conducta

Las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) presentan, según la American Psychiatric Association (2013), un diagnóstico caracterizado por la presencia de comportamientos restrictivos y estereotipados, algunos subtipos de estos comportamientos están configurados por la limitación en los repertorios conductuales, los déficits en el nivel de intereses comportamentales y la falta de motivación para llevar a cabo la actividad en la interacción con el medio. 

Diferentes estudios explican este proceso en términos de una limitación severa en la percepción global de la información y, consecuentemente, en la comprensión de los estímulos entrantes, que afecta a la adaptación y generalización de la conducta, incluso cuando ésta ha sido aprendida. 

Precisamente, por este motivo, la evaluación de la línea base conductual no es una cuestión aislada, relacionada con un determinado comportamiento, sino que ésta forma parte un conjunto de dimensiones neuropsicológicas bien interrelacionadas que intervienen en el desarrollo socio - personal, a lo largo de las interacciones con el contexto. 

Modificación de conducta 

Sin embargo, en muchas ocasiones, las estrategias específicas de modificación de conducta aplicadas para modelar un comportamiento desajustado, se estructuran únicamente en función de un diseño lineal programático de reforzamiento: Estímulo - Respuesta, con el objetivo de potenciar y/o reducir/ eliminar una conducta previamente evaluada. 

Ahora bien, si el desarrollo psicosocial es un proceso interrelacionado, la modificación y desarrollo de comportamientos ha de seguir el mismo proceso, tratando de integrar los diferentes componentes psicosociales: emoción, motivación, actitud, intereses, movimiento, psicomotricidad, sistema táctil (...), mediante un programa activo de integración sensorial, debidamente andamiado, de acuerdo con las necesidades de la conducta objetivo evaluada.

Fases del proceso sensorial 

En este sentido, a modo de ejemplo, considerando una conducta desajustada: “manifiesta berrinches cuando se le pide que se siente para realizar las actividades académicas”. 

El proceso sensorial integrado sigue las siguientes fases:

1. Análisis y comprensión de la conducta: acción de sentarse para trabajar (construcción gráfica de la conducta mediante ilustraciones visuales, observación de la conducta mediante vídeo- modeling).

2. Identificación de las emociones que rodean a esta conducta (APPS de emociones, grabación personal e imitación).

3. Expresión de las emociones previamente identificadas (representación motriz mediante la música, psicomotricidad).

4. Asociación de las emociones con la conducta objetivo (representación mediante actividades de teatro, role- playing).

5. Aplicación de la conducta en el contexto socio- familiar (reproducción en situaciones familiares y sociales similares con mediación: señales visuales- agenda viso- espacial). 

6. Generalización del comportamiento (aplicar el aprendizaje en situaciones diversas, modificando ligeramente el entorno del ensayo inicial). 

De este modo, durante el proceso de aprendizaje se generan cognitivamente asociaciones múltiples de nexos relacionales, que facilitan, en primero lugar, la recuperación de la información adquirida cuando la situación así lo exija y, en segundo lugar, una mayor flexibilidad del comportamiento y variedad de repertorios de conductas, los cuales son elementos básicos necesarios para permitir los procesos de adaptación y generalización conductual a las nuevas situaciones en los niños y niñas con TEA. 

El establecimiento de estas asociaciones neuropsicológicas, al aplicarlas funcionalmente en el contexto cotidiano, permiten obtener cinco objetivos fundamentales necesarios para promover el desarrollo del comportamiento: 1) facilitar la comprensión del aprendizaje conductual previsto y la finalidad que se persigue, 2) permitir la creación de alternativas de conducta sustitutivas de los comportamientos que se pretenden mejorar, reducir y/o eliminar, así como evitar dejarles desprovistos de la capacidad de reacción conductual, 3) potenciar la flexibilidad conductual necesaria para permitir la adaptación del comportamiento al contexto de interacción, 4) incrementar el nivel de generalización de los comportamientos aprendidos, con el fin de aplicar la conducta adquirida en situaciones parecidas, pero no iguales, y 5) generar las competencias de improvisación requeridas para permitir la ejecución conductual en contextos nuevos, en las cuales, dichas personas están limitadas.


Hay que tener en cuenta


+ Facilitar la participación interactiva de todas las dimensiones neuropsicológicas y sociales como estrategia de desarrollo y/o modificación de la conducta objetivo.

- Limitar las estrategias de modificación de conducta a un sistema binario de reforzamientos (A-B), aplicados sobre la conducta objetivo.