EL PSICÓLOGO HABLA

Un estudiante con TEA llega al colegio

¿Qué hacer y cómo actuar desde el centro educativo?

Un estudiante con TEA llega al colegio

Cuando un estudiante con TEA (trastorno del espectro autista) llega al colegio, pueden surgir grandes inquietudes en la comunidad educativa, cuya primera reacción puede ser esquivar esa responsabilidad y derivarla a los profesores/as especialistas del centro, pero ésta, lejos de ser una solución, no hace más que complicarla, pues cualquier espacio de participación común, puede provocar situaciones que conllevan a importantes conflictos debido, precisamente, a esa distancia inicial que hemos asumido, lo cual redunda en un prejuicio para todos/as, pero, especialmente, para el estudiante implicado. Por esta razón, aunque cada situación es particular, se indican, de forma general, algunos consejos prioritarios, que ayuden a afrontar una inclusión social y educativa efectiva en los diferentes niveles de la intervención: 1) a nivel de centro, 2) en el contexto del aula, 3) en el aspecto individual y 4) en el específico.

A NIVEL DE CENTRO. Desde la perspectiva de la acción colegiada del centro, es preciso elaborar un protocolo básico de actuación, que incluya, entre otros aspectos, los siguientes objetivos: 1) evaluar, con colaboración con la familia y otros recursos sociales participantes, la situación inicial, 2) delimitar y solicitar la formación, basada en la propia necesidad, relacionada con la demanda de la situación, 3) concretar y solicitar los recursos de apoyo complementarios, ajustados a dicha evaluación inicial, 4) diseñar y estructurar la actuación de los recursos de apoyo, tipo de apoyo, modalidad del apoyo, espacios y tiempos, desde una perspectiva inclusiva, vigente en la ley actual, 5) impulsar la creación de comisiones específicas en el centro para concretar las medidas educativas adaptadas, 6) nombrar un docente tutor específico de referencia en el centro, 7) nombrar un estudiante tutor/a de referencia en el aula, 8) crear un equipo de estudiantes de mayor edad y nivel de apoyo para los espacios no formales (recreos), 9) facilitar la coordinación de la familia y/o los servicios sociales con las diferentes comisiones y tutores/as, ya desde los procesos iniciales de evaluación, hasta el diseño de la acción educativa y/o reeducativa y el seguimiento de ésta, y 10) velar por el cumplimiento de los criterios de calidad y convivencia en el centro previamente acordados.

A NIVEL DE AULA. Más concretamente, en el aula, es preciso realizar las siguientes adaptaciones: I) en la ubicación espacial: 1) delimitar, con anticipación, el lugar que va ocupar en las diferentes aulas, mantener esa ubicación de forma permanente y señalizar los lugares, 2) el espacio reservado debe ser estar en la parte delantera, situado frontalmente hacia la pantalla digital o el encerado, 3) debe estar alejado de ventanas, puertas o pasillos que puedan ejercer de estímulos distractores de la atención, 4) reducir ruidos (el timbre de cambios de clase puede sustituirse por una señal luminosa), y 5) evitar olores fuertes, derivados de perfumes, etc. II)  En la estructura curricular: 1) anticipar y presentar los objetivos de forma clara, 2) presentar un único contenido en cada ocasión, 3) especificar los materiales diversos previstos adquirir dicho contenido, 4) comprobar y corroborara que dicho contenido se ha adquirido antes de acceder al contenido siguiente, 5) facilitar el refuerzo social ante la realización del aprendizaje, independientemente de la corrección del mismo, 6) flexibilizar el tiempo de ejecución de las tareas propuestas, 7) flexibilizar el tiempo de realización de los exámenes, concediendo el tiempo necesario para su desarrollo, 8) adecuar el tipo de examen, siendo preferibles pruebas basadas en respuestas cortas, o bien, tipo- test, 9)  realizar preguntas de forma clara, evitando elementos que incluyan más de un concepto, que pueda dar lugar a dudas sobre su contenido, así como evitar preguntas que demanden relaciones o deducciones, sino se han ensayado previamente y asegurarse que ha comprendido lo que se le pregunta. III) En el nivel organizativo: 1) facilitar el trabajo en grupos de pares, con la colaboración del estudiante- tutor/a de referencia, 2) facilitar el trabajo cooperativo de grupos de 4- 5 estudiantes, que se mantenga de forma permanente a lo largo del curso, y 4) fomentar, asimismo, el trabajo individual, 4) delimitar aquellas medidas educativas adaptadas de refuerzo educativo y/o adaptación curricular, si son necesarias, y 5) diseñar la estructura del proceso de apoyo relacionado.

A NIVEL INDIVIDUAL. Nuestra relación con una persona con TEA debe tener en cuenta, entre otros, los siguientes consejos: 1) hablarle mirándole a los ojos, en tono medio, sereno, tranquilo, evitando cambios de tono y con un lenguaje claro y directo, que evite giros, metáforas y/o malas interpretaciones, p. ej., no decirle: “quedamos en la puerta...”, sino, “quedamos en la puerta de clase en el recreo...”, 2) llamarle siempre por su nombre, tocándole ligeramente, 3) indicarle que hemos comprendido lo que intenta decirnos, aunque haya hablado entre líneas, 4) darle tiempo para que pueda organizar sus pensamientos y comprenda los comentarios o demandas del medio, 5) no burlarse de sus comentarios y ser paciente si en un determinado momento descontextualiza la conversación, 6) potenciar el uso de una multi- agenda personal, de varias categorías, con alarma de aviso visual, que señaliza el inicio de las actividades previstas, 7) cumplir la estructura temporal de las actividades previstas y, en caso de alteración o imprevistos, explicarle y anticiparle debidamente la nueva situación y anotarlo en la agenda.

A NIVEL ESPECÍFICO. Debido a sus características específicas, es necesario fomentar el desarrollo de los siguientes objetivos específicos: 1) facilitar la interacción y comunicación social, mediante una estructura formal, basada en el aprendizaje en grupo, con la colaboración del estudiante de referencia y/o el profesorado especialista, 2)  facilitar el desarrollo de interacción y comunicación social en actividades informales (recreos), con la colaboración- mediación del equipo de estudiantes de apoyo, y 3) diseñar, en su caso, las intervenciones comportamentales, que pudieran ser necesarias, con la colaboración del profesorado especialista, la familia y los servicios sociales intervinientes, con el fin de evitar medidas, tratamientos y/o acciones contrarias entre los diferentes servicios.