La Región
El edificio
Las heridas son consecuencia de nuestras debilidades. Dejándonos llevar por nuestro espíritu mosquetero, ¿cuántas veces hemos perdido la batalla delante de ellas, con nuestra fiel espada “Ignorancia”? Desprevenidos ante el destino de nuestras vidas, nos han ido marcando, por cuerpo y mente, el lugar y fecha de aquel enfrentamiento. Con el paso de los años, sus muescas, van realzándose (al estilo de esos corazones que algún día grabamos en el tronco del árbol), para dejarnos “tatuada” la imagen de aquellos momentos, en el inalterable mapa de nuestro paso por la vida.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
El edificio
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
La sinrazón manda
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Un oasis en Auria
Lo último