La sinrazón manda

CARTAS AL DIRECTOR

Publicado: 03 abr 2026 - 04:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

El omnipotente emperador moderno se crece día a día, disfrutando de la pleitesía que le rinden sus súbditos, quienes atemorizados de su inmenso poder, claudican de forma humillante.

Así observamos como una simple declaración del jefe, hace que las Bolsas mundiales suban o bajen, sacando su propio beneficio de esa especulación, influyendo en una inflación inasumible para la mayoría de los mortales. Una persona que se atreve a decir que puede hacer lo que quiera con Spain o Cuba, incluso suspender el comercio con nuestro país. Que aspira a hacerse con Groenlandia, que empieza y finaliza una guerra cuando él quiera, que se reserva el derecho a poner presidentes en países ajenos y lejanos según su docilidad, que provoca conflictos bélicos para hacer negocio él y sus amigos (pelotazos), etc.

Este individuo que incluso goza de la antipatía de sus paisanos, de los millones de migrantes que (como él o su esposa) aterrizaron en USA, que se atreve a usar un bloqueo salvaje contra sus vecinos cubanos (de donde proviene su favorito), asfixiando a millones de personas por el mero hecho de defender su dignidad e independencia, que influye para colocar presidentes títeres en países de su continente o más allá. Que genera una crisis mundial con el bombardeo de Irán.

En fin, un personaje indeseable para cualquier ser humano con un mínimo de dignidad y respeto a otras formas de conducirse y organizarse.

Como dice F. Salgado, “cuando empieza la guerra, los pobres envían a sus hijos al frente, los ricos aportan el dinero para financiarla y los poderosos dan las órdenes. Cuando termina, los ricos recuperan su inversión con intereses, los poderosos celebran la a victoria y los pobres entierran a sus hijos”.

De continuar temiendo las represalias del emperador, sólo nos resta humillarnos y obedecer al jefe, disciplinadamente, para que no se enfade con nosotros.

El orgullo, la dignidad, la autonomía y la independencia no se deben vender a precio de saldo, para que otro, vanidoso, egocéntrico y ambicioso, disfrute.

Su premio debería ser -y será- el desprecio mundial hacia su territorio.

Francisco Domínguez Martínez

(Ourense)

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