Homenaje a Fructuoso Manrique

Homenaje a Fructuoso Manrique

Hace ya mucho tiempo que no creo en la suerte y quizás sea por eso que procuro entorpecer al azar, para que de esta forma él y yo nos tropecemos de cuando en vez. Por eso, porque ya me van conociendo todos ustedes, empezaré por el final, allá por 1991 cuando de regreso de un accidentado viaje de León me dirijo a la casa de un buen amigo en Cádavos. La verdad es que nos juntamos un buen grupo de jóvenes de veintitantos años y pasamos allí la noche. La casa era grande, muy grande y estaba habitable, aunque Sergio, el anfitrión, nos dijo que había ardido en 1936. Cenamos, charlamos y luego, mucho más tarde, fuimos con cierto sigilo hacia uno de los armarios antiguos que se conservaban. De él sacó para mi asombro un uniforme republicano. Sin dudar me lo puse con su permiso y ahí terminó la historia.


Ya han pasado 19 años de aquella ocasión y es ahora el momento de hacer preguntas y buscar respuestas. Aquel final me satisfizo en su día, pero a día supuse que había algo más hasta que di con él. La casa en la que dormimos era del desconocido Fructuoso Manrique Martín, del cual casi no se sabe nada porque era natural de Fuente Pelayo, provincia de Segovia. Nació en 1872 y sus padres eran D. Zacarías y Doña Petra. Estudió la carrera militar y su primer destino en el cuerpo de carabineros fue Cádavos (A Mezquita) en la provincia de Ourense. Era muy joven y atendía la Aduana en la frontera con Portugal. Allí conoció a Josefa García Barros, hermana de Marcial García Barros y de Antonio Bernardo (padre de Sergio García Ferrera médico y ex alcalde de A Mezquita, que con su memoria intacta nos relata y documenta este relato). D. Fructuoso es trasladado a Jaca (Huesca) y posteriormente será comandante en Ferrol. El 28 de febrero de 1929 es destinado como teniente coronel del Cuerpo de Carabineros a Algeciras, y el 28 de noviembre del mismo año, a Gerona. Finalmente, en 1931 lo encontramos como jefe de Carabineros en la provincia de Pontevedra y a punto de jubilarse, aunque con muchas ganas de poner las cosas en orden. El día 14 de mayo de 1931 mantiene una reunión que no dejaría a nadie impasible. En el Ayuntamiento de Vilagarcía de Arousa se firma un acta por la cual se incautan las propiedades que de ese Ayuntamiento tenía el ex rey D. Alfonso de Borbón, entre las que destaca la Isla de Cortegada, que queda bajo la custodia de la Comandancia de Carabineros de Pontevedra. D. Fructuoso hacía honor y referencia a la orden telegráfica que le había llegado del Exmo Sr. Ministro de Hacienda. Lo que no nos dice el documento, y que sabemos por su correspondencia privada con Indalecio Prieto Tuero, es que él mismo había presentado previamente una denuncia al respecto. Meses después se jubiló acogiéndose a una ley específica de Manuel Azaña.


Fructuoso y su esposa Josefa vivían en Ourense con Marcial García Barros que era teniente de Seguridad. El matrimonio no tenía hijos y Marcial era soltero, así que ofrecían su piso en la calle Santo Domingo nº 58 a sus sobrinos para que estudiasen en la capital ourensana. Uno de ellos era Sergio García Ferrera, que sería médico, y otros también aprovecharon el ofrecimiento. Por esos años de República, Fructuoso ya estaba libre de sus ataduras al poder militar y fue nombrado presidente de Izquierda Republicana en Ourense. Tenía su despacho al lado de la Ibense, pero en su casa de la calle Santo Domingo tenía reuniones constantes con gentes de la izquierda. En la misma casa vivía en el tercero el profesor de dibujo y director de la Escuela de Artes y Oficios, Luis Siesta, y por allí pasaron Basilio Álvarez, Manuel Suárez, Anselmo López, Luis Izquierdo, Bernabé Vecino y Antonio Fernández Carnicero, entre otros.


En julio del 1936 estalla la barbarie civil, y el día 25, Fructuoso, Marcial y Antonio Bernardo García Barros son llevados a prisión. El hijo de Antonio, Sergio García, relata con dolor cómo hacían el recorrido por las cárceles llevándoles comida resesa para que los guardias no la comiesen antes que ellos. Fructuoso pasó unos tres meses en Celanova y con la excusa de trasladarlo a la cárcel del Barco de Valdeorras fue paseado el día 1 de noviembre de 1936 con Eligio Nuñez Muñoz, maestro de 30 años; Jacinto Eloy Santiago García, periodista de 42 años, y Aquilino Sánchez Rodríguez, alcalde de Carballiño de 62 años. Fructuoso Manrique Martín fue encontrado con sus compañeros asesinados en Vilariño Frío, en la zona llamada Arca Aberta. Como les pareció poca cosa a sus ejecutores, ordenaron quemar su casa en Cádavos.


(*) Miembro del Consello Escolar de Galicia