Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
CRÓNICAS DE INVIERNO
Se ha celebrado en Madrid la quinta edición de los premios Mujer FEARLESS, la revista de mi querida Katy Mikhaylova, y ha sido sin duda el acontecimiento de la semana en la capital. La cita, que reunió a decenas de famosos, reconoció la labor y trayectoria de mujeres como Ana Rosa Quintana, Remedios Amaya, Alaska, Mar Flores, o –en la imagen– la bella Violeta Magriñán. En tiempos de aplastante dominio de lo digital, reconforta saber que una revista de papel, y todavía joven, llevada con talento e inteligencia, puede situarse en un referente en el universo del lujo y la fotografía social, y hacerse un hueco apadrinada felizmente por rostros tan conocidos de la vida social española.
Desconozco si alguien lo había hecho antes o no. Pero arrancar la Semana de la Moda de Madrid en la plaza de España y elegir como emplazamientos complementarios a IFEMA lugares emblemáticos de la ciudad ha resultado un éxito. Junto al efecto de ver a las modelos recorrer las calles, se suma la presencia accidental de cientos de curiosos, además del impacto internacional del patrimonio artístico de Madrid. Monumentos desfilando ante monumentos. Muy aplaudido el desfile-perfomance de Oteyza, la firma de Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda.
Alguien en el photocall de la 30 edición de los Premios Dial pidió a los protagonistas que posaran haciendo gestos extraños y el resultado, sumado a una discutible elección de atuendos generalizada, parece más bien el estreno de una película de terror. Casi te diría que la más normal ha resultado Laura Pausini, que a pesar de su belleza tampoco parece en su mejor noche. Eso sí, la cita, celebrada este año en Tenerife, reunió a un montón de viejas glorias del pop español: desde Ana Torroja, Marta Sánchez o Café Quijano, hasta Amaral, Sergio Dalma o Luz Casal.
El pasado jueves Cristiano Ronaldo salió de fiesta por Madrid, donde se está tratando una lesión reciente, demostrando dos cosas: por un lado, que parece haberse caído de niño en la marmita de un solárium, y por otro, que sigue siendo leyenda inolvidable para varias generaciones de aficionados merengues. Se dejó ver acompañado por varios amigos y su equipo de seguridad en un conocido local de la ciudad. De hecho, era imposible no verlo con la discretísima prenda que eligió para la ocasión.
Entretanto, los “haters” habituales se echaban encima de su mujer, Georgina, por aprovechar el viaje para visitar el Valle de los Caídos y asegurar en redes sociales que asistió allí a la misa más bonita que ha visto en su vida. Es verdaderamente sorprendente, en estos tiempos de libertad encorsetada, lo fácil que resulta cabrear a las masas por hacer, simplemente, lo que te da la gana.
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