Itxu Díaz
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LAS CLAVES
De repente, el mundo occidental, y por tanto España, se ha dado cuenta de las graves repercusiones de la guerra que se vive en Oriente Medio. De repente, hemos visto que ciudadanos que se han ido a vivir a los emiratos atraídos por su altísimo nivel de vida y residían a espaldas de los problemas políticos, intentaban coger el primer avión que les alejaba de la zona en la que se vive una guerra de impredecibles consecuencias.
De repente, los españoles nos hemos encontrado con que cada día el precio de la luz se incrementa de forma desmedida respecto al día anterior, y cualquiera con dos dedos de frente comprende que no pasará una semana sin que nos encontremos con que la cesta de la compra ascienda de forma aterradora.
Los medios de comunicación recogen testimonios de inquilinos que los propietarios de sus pisos les anuncian que se ven obligados a subirles el alquiler, y familiares o amigos que viven en Israel o Líbano, que iban al cine como nosotros, llevaban a sus hijos al colegio como nosotros, o daban una vuelta con los compañeros de trabajo antes de regresar a casa, mandan whatsapps con el sonido de las bombas y misiles que atruenan sus tímpanos, y fotografías del refugio en el que llevan horas encerrados en un refugio con sus familiares y mascotas, con botellas de agua, conservas y frutas amontonadas junto a una pared.
Todo eso ocurre a pocos miles de kilómetros y, nos gusta o no, estamos involucrados en esa guerra. Porque formamos parte de la OTAN y de la Unión Europea, lo que nos obliga a tomar decisiones que se toman conjuntamente en esas organizaciones que, a pesar de sus muchas tensiones internas, nos asegura una protección militar y humanitaria de la que careceríamos si no fuéramos miembros.
Trump es un personaje que da miedo, y en circunstancias como las actuales aún más. Histriónico, venal, arrebatado cuando hay que estar más sereno que nunca, se ha aliado con Netanyahu para atacar a Irán. En el caso de Israel porque de ganar a los ayatollahs depende su supervivencia; en el de Trump porque conoce perfectamente los riesgos que supone permitir que Irán continúe su programa nuclear. En cuanto a Irán tienen un objetivo religioso, territorial y estratégico para esta guerra, que no inició pero podría iniciar en cualquier momento: la destrucción del Estado de Israel.
Trump se presenta como el hombre que puede acabar con la guerra cuando quiera, y un día dice que durará poco, para declarar después que se prolongará mientras no se resuelva el gravísimo problema que causa el bloqueo del tráfico naval por el Estrecho de Ormuz. En el seno de la UE hay discrepancias serias entre la presidenta de la Comisión Ursula Von der Leyen y el presidente del Consejo -al que pertenecen los jefes de Estado y de Gobierno- el portugués Antonio Costa.
Las noticias son alarmantes. Empiezan a producirse víctimas occidentales, Irán controla el suministro de petróleo en el mundo, se incrementa el número de países afectados por la guerra, Líbano se encuentra entre dos fuegos, el de Israel y el de Hezbollah. Trump pierde apoyo ciudadano y de sus generales y ha prescindido de quienes le aconsejaban que no provocara la guerra, el Reino Unido apuesta más por su identidad europea que por ser el eterno socio indiscutible de Estados Unidos y España… el Gobierno de España no se sabe muy bien cómo respira.
Trump pierde apoyo ciudadano y de sus generales y prescindió de quienes le aconsejaban que no fuera a la guerra con Irán
Margarita Robles, que durante años fue la ministra más valorada y perdió peso a medida que Sánchez radicalizaba su discurso y sus decisiones sin que Robles jamás pronunciara una palabras, en esta guerra sí ha actuado como responsable de la Defensa. No mostró discrepancia con Sánchez cuando anunció que no permitiría a Estados Unidos la utilización de las bases de Morón y Rota… que sin embargo continúan estando activas para los buques y aviones americanos. El gobierno aseguró que no participaría en la guerra en ninguna circunstancia… pero envió su mejor fragata para asistir al portaaviones francés Charles de Gaulle cuando acudió a proteger a Chipre, miembro de la UE. Y la Marina y el Ejército del Aire están actuando al mismo nivel que el resto de sus socios europeos.
La semana próxima Pedro Sánchez acudirá a la reunión del Consejo Europeo que se celebra periódicamente en Bruselas, donde explicará la posición española y, según explican en Bruselas por las conversaciones mantenidos los últimos días con las autoridades europeas, Sánchez no va a ser “ un problema”, como lo definió días atrás su amiga Ursula Von der Leyen, sino que tratará de acomodarse a lo posición común.
En estos momentos, lo que más preocupa, es el problema energético. El bloqueo de Ormuz es letal para todo el mundo, y en Moncloa han pedido informes y propuestas a los ministros correspondientes.
Nos encontramos en una situación de debilidad porque algunos de nuestros más importantes proveedores, Argelia y Rusia, no simpatizan excesivamente con el gobierno de Sánchez. Argelia, por el acercamiento a Marruecos; Rusia, por el apoyo de Sánchez a Zelenski.
Tiembla el Gobierno si en otoño llega una ola de frío polar que nos coja con la guerra todavía activa sin que se haya abierto el estrecho de Ormuz.
En los informes sobre previsiones de futuro se pone el acento en las ayudas y prestaciones a las familias más vulnerables y también a los sectores que pueden recibir mayor castigo. Pero estamos sin presupuestos, y el gobierno no cuenta con excesivas alternativas para hacer frente a una situación tan grave como la que estamos viviendo. Además, ya hemos apuntado, en el gobierno se advierten diferencias entre los ministros con mejor formación económica -Cuerpo, Planas- y los que han llegado sin biografía y experiencia previa suficiente y se dejan llevar por la demagogia.
Nos esperan momentos muy difíciles. Que se agravan por la falta absoluta de diálogo entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. En situaciones así, se ha demostrado en escenarios muy complicados, el trabajo conjunto del PSOE y el PP ha permitido salvar crisis que parecían abocadas al desastre.
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