Alá es pequeño

Ese tipo desquiciado que entró el otro día en una comisaría de Cornellá con un cuchillo en las manos y cayó abatido por los tiros de los Mossos d'Esquadra es la demostración palpable, frente a todo el eco mediático que suscitan los ataques de musulmanes radicales habitualmente, de que en realidad Alá es pequeño. Diminuto diría yo. Minúsculo. Un enano. Con mis disculpas por cierto al colectivo de los enanos (seamos igualitarios y respetuosos) que no tienen nada que ver con esto. O sea que si lo pensamos bien hay más de 1.500 millones de personas en el mundo que adoran a un dios ínfimo. Sorprendente. O no, que diría el expresidente Rajoy con su habitual gracejo.

Una vez leí una entrevista muy interesante con Yuval Noah Harari, el historiador israelí autor de "Sapiens", en la que señalaba que aunque los ataques terroristas islámicos nos producen mucha inquietud y tienen una gran repercusión en los medios, la realidad es que los terroristas islámicos radicales y sus atentados son algo casi inapreciable en el mundo. Y cuando dice el mundo Yuval se refiere al planeta tierra y a su historia conjunta. Incluso los atentados de las Torres Gemelas del 11S con sus repentinos 3.000 muertos y 6.000 heridos en un solo día no son nada. Son una minucia con perdón para las víctimas, sus familiares y amigos. Todos los días mueren muchísimas más personas en esta tierra nuestra por toda clase de sucesos como tsunamis, inundaciones, hambre, enfermedades, guerras, explotación, abusos, etc.

Creo recordar que él, Yuvai Noah Harari, lo explicaba más o menos así: los atentados son la cagada de una mosca en una esquina de la cacharrería, resultan molestos y ensucian un poquito pero no son nada. La mosca no puede causar mucho daño por mucho que lo intente. ¿Y qué hace la mosca entonces? Pues se mete en la nariz y en las orejas de un elefante. Lo vuelve loco con sus zumbidos y entonces el elefante sí que destroza la cacharrería, porque él puede hacerlo. El elefante por supuesto en esta original y reveladora metáfora es Estados Unidos, o Rusia, o China, o Israel, o cualquier otro país poderoso. Es fácil de entender.

O sea que Alá es pequeño como una mosca.

Hace años un hermano de mi ahijada, Javier, siendo adolescente montó una web con sus amigos que se llamaba MOSQUI. Una web en la que los chavales y chavalas de su edad y de su pandilla hacían reivindicaciones, publicaban sus ideas sobre cosas que les preocupaban y así. Algo bienintencionado y soñador como corresponde a adolescentes. Como me llamó la atención el nombre en su momento y me hizo gracia, un día le pregunté a Javier qué significaba. Yo pensaba que tendría algo que ver con mosca, con mosquito, o con algo parecido pero no, en realidad MOSQUI era un acrónimo que significaba simplemente "Mi Opinión Sí Que Importa".

Alá es pequeño.

Y mi opinión sí que importa.