Alice in Wonderland

Alice in Wonderland

Anteayer vi por televisión, lo entrevistaban en La Sexta, al siempre impagable (ya cobra lo suyo) Gabriel Rufián, que lucía una bonita camiseta negra con una gran imagen de Alicia en el País de las Maravillas, la Alicia de la película de Disney. 

No sé si se la puso porque la melena rubita de aquella Alicia tan tierna y entrañable parecía en el pecho del de ERC un enorme lazo amarillo, pero reconozco que la camiseta le quedaba bien. Y resultaba además significativa porque de hecho Rufián tiene un poco cara de conejillo simpático y siempre está mirando el reloj. No sé si es el Conejo Blanco. No sé si llega tarde o no. Tampoco sé si aquella camiseta era un mensaje oculto en plan Código da Vinci que deberíamos descifrar los demás. Ni idea. Además supongo que su reloj será un reloj de marca, claro.

Pues bien, Rufián contestó a todas las preguntas que le hicieron correctamente, pero como si él viviera en el País de las Maravillas, pero en un País de las Maravillas sin ningún gato de Cheshire que le hubiera podido susurrar al oido la verdad alguna vez. Yo creo que el tipo se había metido antes una sobredosis de galletitas "Cómeme" o de brebaje "Bébeme". Por momentos me pareció gigante y por momentos enano. Lo malo o lo bueno de vivir en el País de las Maravillas es que todo es surrealista así que no tienes que preocuparte por nada. Total, ¡qué más da!

La verdad es que ver a un político que lleva puesta una camiseta de dibujos animados a mí me parece estupendo. Por lo menos es novedoso y refrescante. Ya estaba bien de tanta corbata aburrida y tanto traje gris barato, hombre, que parecían todos unos empleados de banca de tres al cuarto de los años sesenta, sin gusto y sin estilo como muñecos fabricados en una patética cadena de montaje. 

Hablando en serio ahora. Si Jordi Pujol se hubiera puesto en su día una camiseta con Peter Griffin de Padre de Familia; Aznar una con Stan Smith de American Dad; Rajoy una con Homer Simpson; Albert Rivera una con Bart Simpson; Pablo Iglesias una con Pikachu; y Pedro Sánchez una con Bender, el robot de Futurama, lo hubiéramos entendido todo mucho mejor desde el principio. Pablo Casado como acaba de llegar no sé que camiseta tendría que ponerse, quizás una con Eric de South Park. Creo que le iría bien, Pablo Casado es un irreverente como Eric.

El caso es que Rufián lo bordó. Por momentos me pareció tan fumado como la Oruga Azul, aquel personaje de Alicia en el País de las Maravillas al que le gustaba colocarse con hongos alucinógenos. Pero cuando al final de la entrevista le preguntaron qué opinaba de las personas que se dedicaban a retirar lazos amarillos de la calle, el diputado de Esquerra se convirtió de pronto en la Reina de Corazones: ¡que les corten la cabeza!