Arran

Arran es una organización catalana más o menos independentista, más o menos izquierdista y más o menos feminista, tres cosas casi contradictorias aunque eso a ellos les da lo mismo. Arran, que es una especie de brazo armado de la CUP, significa "al ras" lo que define bien a sus acólitos a quienes el cerebro solo les da un poco por encima de unos zapatos. O sea, "al ras".

La semana pasada un grupito indocumentado de chicos y supongo que también chicas de "al ras" asaltó un autobús turístico en Barcelona al grito de "el turismo mata los barrios". Después se dedicaron a pinchar bicicletas. Yo creo que esos chavales que odian las bicis nacieron demasiado tarde. O quizá nunca anduvieron en patinete por sus barrios de niños cuando las calles aun eran de tierra, y por eso ignoran que los barrios de España estaban muertos antes de que llegaran los turistas. 

Yo adoro Barcelona, fui a menudo allí en los noventa. Mucho antes, antes de los JJOO, Barcelona era como casi todas las ciudades españolas una ciudad de barrios grises y viejunos en la que solo había jubilados sacando a pasear al perro y no lo digo por despreciar, yo mismo soy ya casi un jubilado que solo saca a pasear el perro. Pero así eran los barrios de España. Los turistas los hicieron revivir. Si los barrios de la Ciudad Condal (¡qué graciosa canción!, Assumpta, ¿la recuerdan?) son algo diferente hoy, es en gran parte gracias a los turistas que desde los sesenta llenaron este país de luz y color.

Por supuesto el ¿turismo? excesivo y salvaje como el de Magaluf y sitios así es horrible. Pero ese no es el caso de Barcelona que tiene en general un turismo llamémoslo refinado y culto. Claro que hay barrios para todo, pero en este tema a Arran le patinan las neuronas si es que aun tiene alguna viva y en funcionamiento.

¿El turismo mata los barrios? ¡Menuda ocurrencia! Ya sabemos que en Barcelona hay un problema con el turismo, claro que sí. Y también hay un problema gravísimo con las cotorras, ya casi hay más cotorras que palomas volando por el Paseo de Gracia como si Barcelona fuera Playa del Carmen (México). 

Pero ánimo muchachos, no sois los únicos. En Santiago de Compostela también hay demasiados turistas, hasta el punto de que ha habido que proteger la estatua del Maestro Mateo "O santo dos croques" para que no se desgaste. Y es que en el mundo hay mucha cabeza dura suelta.

          Vale, entendido lo de demasiados turistas. Pero los turistas no son el problema sino vuestro encanto. Demasiados turistas dicho así en negativo suena raro. ¿O acaso querríais que en lugar de colas interminables ante la Sagrada Familia o el Parque Güell no hubiera nadie salvo los jubilados de siempre con sus perritos? Seguro que no.

          En fin, al final nos salvan los Siniestro Total... "Era una chica muy mona que vivía en Barcelona".