Arte degenerado

Arte degenerado "Entarteke kunst" fue una expresión que acuñaron los nazis para tachar todo el arte moderno de su tiempo, que prohibieron y persiguieron con saña. Eso incluía a Kandinsky, Paul Klee, Gorsz y una lista de grandes artistas de la época a los que admiramos. Fundamentalmente eran cubistas, abstractos y de otros ismos. E incluiría se supone, si hubieran llegado a pillarlos, a Picasso, Braque y muchos más, o hasta a bienintencionados fotógrafos como George Sander por ampliar el campo fuera de la pintura, cuya obra robaron y cuya vida, la suya y la de su hijo en el caso de Sander, destruyeron. 

Bien, este es el cuento oficial, digamos. El que conocemos. El que nos han contado. Pero hay que saber leer entre líneas. Entre las líneas de la historia. La realidad es que los nazis confiscaron todas aquellas obras pero no las quemaron. Ah, no, eso no. Se las guardaron en el bolsillo los muy zorros, como se guardaron en el bolsillo las fortunas de los judíos ricos a los que expoliaron. ¿Arte degenerado? Lo calificaron así pero debía de parecerles importante ya que no lo quemaron y lo almacenaron todo.

En los documentales que ponen en televisión a veces sobre nazismo, esos documentales en blanco y negro tan interesantes, siempre sale una escena de quema de libros. Y siempre es la misma. Es la quema de la biblioteca de Magnus Hirschfeld, un médico homosexual y activista político que con el apoyo de personajes como Einstein, Herman Hesse, Thomas Mann, Rilke, etc., consiguió montar lo que él llamó el "Comité científico humanitario", algo que hoy designaríamos casi como una ONG por los derechos sexuales. Ya digo que la escena siempre es la misma, fíjense bien. Los nazis no quemaban libros, se los guardaban en el bolsillo los hijos de puta. No eran tontos, ni mucho menos.

Los tipos de Vox que pretenden entre otras cosas derogar las leyes LGBT o el estado de la autonomías, etc., etc., son parecidos a aquellos nazis mentirosos que criticaban el "arte degenerado" pero se lo guardaban todo en la recámara, por si acaso. Yo creo que al final los Vox acabarán suicidándose en masa como lemmings, o como el propio Goebbels que se suicidó después de haber suicidado obligatoriamente a sus niños y a su esposa. Por cierto que Goebbels, aparte de antijudio era fervientemente anticatólico. Yo creo que Goebbels era antitodo, salvo anti él mismo. ¿Arte degenerado? El arte no puede ser degenerado. Lo degenerado es la conciencia o el ojo que lo mira.

Como muchas otras veces acabaré esta columna con una película ya que el cine es más ilustrativo que yo, Y la película es "El hundimiento" con ese majestuoso Bruno Ganz que borda su papel de Adolf Hitler hasta la muerte, también un suicidio junto a su querida Eva Braun. Véanla otra vez. Vivimos de nuevo un tiempo de "arte degenerado". Quizá todos estamos un poco degenerados ya. No sé. Quién sabe.