Sonia Torre
UN CAFÉ SOLO
La balanza del dinero
Últimamente parece que siempre toca lo mismo, escribir obituarios. Es la edad, supongo, ya que mis amigos, conocidos y familiares son cada vez mayores como yo. Normal. Un día me tocará a mi y entonces alguien tendrá que escribir el mío. Por favor, el que lo haga por lo menos que lo haga sin faltas de ortografía. Gracias.
El año pasado entre tantos que nos dejaron se fue Bibiano. Demasiado pronto. Bibiano Morón. Un buen amigo. No es que fuéramos íntimos pero yo lo quise mucho y creo que él nos quiso bastante a mi y a mi ex. Lo conocí en los noventa aunque obviamente sabía de él desde mi adolescencia por sus discos y por su famosa canción "Can de palleiro" que nos electrizaba a todos los chavales soñadores entonces: Abaixo a dentadura ¿o era dictadura?, no sé. Bibiano era un misterio.
Pero cuando lo conocí yo al menos en estos últimos años era sobre todo solo una sonrisa gigante, una tan grande como su barriga, sobre la que por cierto bromeaba constantemente. Gracias a él conocí a Caetano Veloso en su camerino en un concierto en Castrelos y tuve el privilegio de escuchar a Mariza cantando "a capella" a solo quince centímetros de mi "Montras". Algo que a cualquiera le haría llorar. A mi me hizo llorar.
Mi ex y yo trabajamos con él durante una temporada. Era divertido, simpático, exhuberante, cariñoso. Al final lo dejamos porque el asunto no era muy beneficioso para ninguna de las partes pero seguimos siendo amigos y comíamos muchas veces juntos, sobre todo en un restaurante que tuvo durante un tiempo en el casco viejo de Vigo. Tenía una frase fantástica para hacer negocios que casi parecía sacada de una peli porno y más aun con su sonrisa: "Juntemos nuestros NIFS", decía sibilinamente.
Tenía su oficina (Articket) en la calle Churruca de Vigo. A veces salíamos de allí con él y al pasar por un portal en el que dormía un mendigo que no estaba en ese momento pero sí sus mantas y cartones doblados, los señalaba y decía en serio: "Fijáos bien, aquí vive un hombre".
Hacía tiempo que no nos veíamos porque cuando yo cerré mi empresa dejé de andar por esa zona de la Alameda, casco antiguo, etc. La última vez que lo encontré fue hace unos meses, por la calle. Tenía la sonrisa de siempre. Me dio un abrazo y hablamos diez minutos de bobadas. Yo le pregunté por sus zapatos. En los últimos tiempos Bibiano se había pasado a los MBT que también uso yo, y estaba encantado con ellos. Como tenía algún problema de espalda le iban bien.
Aparte de sus canciones y su humor irreductible Bibiano nos trajo a Galicia a Madonna, a Leonard Cohen y a muchos monstruos parecidos. Como dijo, creo que Morris el otro día cariñosamente: "anda que irte, ¡serás cabrón!". Para colmo era un bromista así que se fue un 28 de diciembre.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Sonia Torre
UN CAFÉ SOLO
La balanza del dinero
Jorge Ron
El balón naranja es otra historia
Chito Rivas
RECUNCHO HEBDOMADARIO
A Batalla de Guilford Ford House
Alexandre Lodeiro Pereira
DIARIO LEGAL
El papel del administrador de fincas en los conflictos comunitarios
Lo último
AYUDAS EN LA CANTABRIA EXTERIOR
Ya se pueden solicitar las ayudas para la remodelación y equipamiento de las Casas de Cantabria en el exterior
ACCIDENTE DE TRÁFICO
Varios heridos por una colisión frontal en la N-120 en su paso por Ourense
Operación financiera
El italiano UniCredit lanza una OPA por el segundo banco comercial de Alemania