Cambiar de onda

Para muchos, para mi incluido lo confieso, Podemos y Pablo Iglesias representaron la posibilidad de una regeneración política de la sociedad española. Una regeneración que resultaría imposible en manos del PP o del Psoe, los dos grandes de la corrupción al menos de momento. El problema de Podemos es que muchas de sus últimas declaraciones y actuaciones sugieren todo lo contrario de lo que fueron. Y cada día más. El espíritu del 15M que los animó al principio parece estar desapareciendo a ojos vistas de sus planteamientos y sus compromisos.

Podemos supo interpretar un generalizado sentimiento ciudadano de repulsa e indignación hacia los políticos de siempre, pero cada día que pasa se aleja más de eso. Y eso que aÚn no ha llegado a donde tenía que llegar. Sí, ha llegado al Congreso y eso está bien. Ver nuestra cámara legislativa ocupada por gente normal con rastas, tatuajes, piercings o lo que sea y no por los tiesos, encorbatados y mentirosos de siempre como si aquello fuera un guiñol, es un alivio. Pero cada vez lo suyo parece más superficial, tan superficial como las corbatas.

Yo vestí de traje y corbata durante años. No con esa pinta de los políticos, claro, que parecen haberse comprado esos aburridos trajes grises o azules sin ninguna personalidad en Saldos Arias. Todavía conservo algunos trajes y cerca de cien corbatas de Paul Smith, Dolce & Gabbana, Moschino, Kenzo, etc., en los armarios. Me resisto a deshacerme de ellas aunque ya no las uso. Dejé los trajes cuando volví a Galicia, porque me di cuenta enseguida de que en mi calidad de publicitario a menudo entrevistándome con un posible cliente, el posible cliente me miraba con suspicacia, algo muy gallego. Como si pensara ¿qué me quiere vender este tipo que aparece aquí vestido con un traje de mil dólares? Los trajes y las corbatas me sentaban bien en Nueva York en Manhattan; en Madrid en Capitán Haya o en Barcelona en la Diagonal. Pero aquí no. No funcionaban. Me di cuenta enseguida y cambié de aspecto.

Un amigo que tuve en Madrid hace años solía decir una frase muy reveladora: "la boina marca mucho". Pues sí. También marcan mucho el pañuelo de Al–Fatah, la Bandiera Rossa o el saludo nazi, todas esas cosas marcan.

Al final tendré que acabar dándole la razón a Pepe, otro amigo querido, este de Vigo: los que parecían mejores acabarán siendo los peores. ¿Es inevitable esto? No sé. Me gustaría volver a vestirme de traje y corbata pero ya no estoy tan delgado y los trajes no me sientan bien. A Podemos tampoco le sienta bien la situación actual, aunque ellos parezcan creer que sí. Como insistan en seguir despreciando al ejército, renegando del Descubrimiento de América o escaqueándose de tantas preguntas sencillas sobre el independentismo y otras zarandajas del día a día, les auguro mal futuro. Deberían cambiar de onda. Yo no les votaré más. Suerte chicos, de todas formas.