Carta a Pablo Iglesias

Carta a Pablo Iglesias

Querido Pablo:
Como muchos españoles también yo me ilusioné una vez con Podemos y contigo. Y como muchos sufro una desilusión creciente con ¿vosotros? (con los otros ya estaba desilusionado desde hacía mucho tiempo). Una desilusión que me ha devuelto a mis orígenes, así que ya no voto a nadie. Ni a ti. Por eso Pablo, enhorabuena, lo has conseguido.

Ignoro si tu intención era esta, la de deshacerte de mi voto y de tantos a los que conseguiste enamorar un día, pero si era así habrá que darte un diez.

No podías haberlo hecho mejor. Las ilusiones aparecen y se desvanecen, y esta se desvanece como un jirón de niebla arrastrado por el viento.
Según tú, que no aplaudiste al rey en aquel acto de homenaje a la Transición celebrado hace unas semanas en el Congreso, "el verdadero protagonista de la Transición es un sujeto colectivo que siempre se olvida, el pueblo." Muchacho, lo de no aplaudir es solo un gesto pero tú te estás especializando en decir perogrulladas y a la vez actuar como si tú mismo fueras el propio Perogrullo. Últimamente resultas tan previsible como esas series de televisión que tanto te gustan tipo "Juego de Tronos" y así. La frase, perdona que te lo diga y lo hago con buena intención, parece indicar que tú, Pablo, sí eres el pueblo y los demás, yo incluido supongo, no. Resulta cuando menos maleducado ¿no te parece?

No quiero hacer de abuelo Cebolleta, Pablo, pero soy mayor que tú y aunque no tanto como para que me hubieran torturado en la DGS de la Puerta del Sol, sí me apalearon los "grises" más de una vez en la calle siendo un chaval. En una ocasión en Lavapiés incluso me dieron una tunda que me dejó inconsciente durante un par de horas, además de moratones por todo el cuerpo dos semanas.

No sé si la Transición te parece una estupidez o si simplemente no entiendes lo que fue o lo que significó de verdad; o no entiendes a aquellos tipos, muchos deleznables, que la hicieron posible. Si yo puedo escribirte esto hoy y tú leerlo es en parte gracias a ellos y no al pueblo como dices tú. Yo soy el pueblo, tú también, y los diez tipos del Ku Klux Klan que cuelgan a un chaval negro una noche en Carolina del Sur también son el pueblo. Como eres instruido supongo que has entendido lo de "tipos deleznables". Tipos como Manuel Fraga o Santiago Carrillo, por poner dos ejemplos igualmente deleznables.

Cada vez te haces más pequeño, Pablo, y haces más pequeños a quienes te rodean. Lo triste es que podrías haber sido grande. Pero aunque ya no tengas mi apoyo, algo intrascendente, aun podrías conseguirlo si te esforzaras un poquito.

En fin, que como esto mío es una bobada de un desconocido de provincias que se ha atrevido a escribirte una carta, solo te deseo lo mejor. 
Un abrazo. Víctor.