Donar o no donar

That is the question, donar o no donar. Hace años escribí un artículo aquí en el que explicaba, sin ánimo de crítica por cierto, que si Amancio Ortega dona equis millones de euros a quien sea y usted le da cincuenta céntimos todos los días al pobre de la puerta de la iglesia o al chico que toca la guitarra en la calle, usted dona más que Amancio o igual que él, proporcionalmente con respecto a los ingresos de ambos, claro. Pero tanto la donación de Amancio como la de sus cincuenta céntimos que tanto le cuestan a usted cada día, son bendiciones del cielo para quien las recibe.

A mí me gustaría que la FADSP (Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública) me explicara, también yo estoy a favor de la Sanidad Pública y la financio con mis impuestos como hace Amancio y hacemos el resto de los españoles, de quién no aceptarían una donación y de quién sí. Me gustaría que me hicieran esas dos listas. Siento curiosidad aunque la de aquellos de los que no aceptarían una donación me la imagino. ¿De Bill Gates?, para nada, eso seguro, y seguro que la FADSP me lo confirmaría rápidamente por correo electrónico; ¿de Carlos Slim?, ¡qué va, por Dios, quita de ahí!; ¿de Mark Zuckerberg?, ni hartos de vino, vamos, una cosa es que tengamos todos Facebook y lo usemos, y otra muy distinta aceptar dinero de ese tipo; ¿de Jeff Bezos que con sus ventas a través de Amazon está acabando con gran parte del comercio tradicional?, ¡de ninguna manera, habrase visto!; ¿de Larry Ellison, Bernard Arnault, Larry Page o Liliane Bettencourt, esa señora que se ha hecho multimillonaria vendiendo inútiles y carísimos cosméticos a medio planeta?, para nada Víctor, ¿estás delirando o qué?

O sea que la lista de los que no, es bastante fácil de elaborar, no hay más que coger los cien de la lista Forbes y ya está. Pan comido. El problema llega con la lista de aquellos de los que estos guardianes de la pureza ética, social y sanitaria sí aceptarían una donación. Espero confiadamente en que yo mismo estaría incluido en esa lista, ni fabrico nada en Bangladesh, ni tengo equipo de polo, ni yate, características que según ellos supongo me harían formar parte de ese selecto grupo de elegidos. Lo malo es que como mucho, mucho, haciendo un esfuerzo enorme les podría dar un euro, y con un euro no se compran demasiados aparatos médicos de última generación para tratar el cáncer.

Por último, también me gustaría ver otra lista. La de los miembros (y miembras, seamos paritarios tal como nos ha enseñado Pérez Reverte) de la FADSP que no tienen en su casa o encima ni una sola prenda de Zara. Esta lista también es fácil de imaginar: estaría en blanco como sus cerebros. ¿Qué tal si le piden su opinión a los enfermos? Solo es una idea.