¿Dónde está Wally?

¿Dónde está Wally?

Si algo me fastidia es la costumbre de miles de webs e incluso y esto es lo peor, de periódicos o medios de internet supuestamente serios, de ocultar la fecha de la noticia o ponerla en una esquina en un texto diminuto, generalmente en un cuerpo de letra ínfimo y en gris clarito para que se vea lo menos posible. ¿Dónde está Wally? 

La consecuencia es que empiezas a leer una noticia, un artículo o lo que sea y diez minutos después descubres que es de hace dos años, lo que te provoca un cabreo monumental. Los tipos que hacen eso, diseñadores, programadores, directores de marketing, etc., ¿son imbéciles o qué? ¿Creen que nosotros lo somos también?

Yo fui director creativo de publicidad durante años. Y de los buenos, con perdón que no tengo abuela. Y siempre pensé y así se lo dije a mis clientes toda la vida que intentar engañar al consumidor con sucios trucos de ese tipo es la antítesis de la venta. La publicidad busca seducir, lógico, eso es lo normal. Pero si engañas, mientes o metes la pata incluso sin querer, entonces la has fastidiado. 

En los años ochenta abrí en mi casa un día un cartón de leche (no diré la marca) y estaba estropeada. No he vuelto a comprar esa marca en mi vida y no lo haré a pesar de saber que fue con toda seguridad un hecho puntual y de mala suerte. Pero como publicitario siempre he sido consciente de que si un consumidor se siente engañado una sola vez, entonces lo has perdido.

La manía de ocultar o disimular las fechas de las noticias en internet me suena a lo mismo. No entiendo lo que pretenden con eso, que por cierto es deliberado no como en el caso del cartón de leche que fue solo una casualidad. Yo, cuando descubro algo así en una web o en una marca la dejo de inmediato. Podría poner aquí una larga lista de marcas a las que he renunciado porque me engañaron, o bien porque se equivocaron una sola vez. Mala suerte para ellas. La publicidad funciona así: si me traicionas un día, olvídate de mi para siempre. Porque el consumidor es implacable. Y a pesar de que muchos mal o poco informados crean que el consumidor está manipulado pues no, no lo está.

Por razones parecidas hace mucho que no entro en una larga lista de tiendas de ciertas marcas, ni compro ciertos productos. Ni jamás compraría, aunque tuviera el dinero para hacerlo, un BMW, por ejemplo. ¿Por qué? Pues porque hace años una amiga mía de Madrid que se presentó a un puesto de directora de BMW España fue rechazada (con un currículum mucho mejor que cualquier otro, se lo dijeron claramente) por ser chica y porque en aquel momento estaba embarazada.

Atención, muchachos del marketing y diseño de internet, dejad de esconder las fechas de las noticias, please. Es contraproducente. ¿Dónde está Wally?