Xose A. Perozo
PENSAR POR PENSAR
O traballo de imaxinar
El problema con Dylan Roof, ese chico que mató a nueve personas en una iglesia de Carolina del Sur, no es que fuera racista, estuviera loco, ni nada de eso. El problema es que su padre le regaló una pistola por su veintiún cumpleaños. El problema y la tragedia de los nueve muertos y sus familias no es Dylan, sino su padre.
Los americanos, Asociación Nacional del Rifle al frente con el difunto Charlton Heston incluido (Dios lo tenga donde se merece), siguen sin verlo.
Yo soy un enamorado de los Estados Unidos. Es más, a veces discutiendo con alguien me he sentido como aquel personaje de "Georgia", la película de Arthur Penn, del que sus amigos decían: "Es un patriota, nunca dice los Estados Unidos, siempre dice América."
Me gusta su cine, su música, su literatura, su historia. Incluso viví y trabajé en Nueva York un tiempo, poco, hubiera querido que fuera más. Pero Nueva York no es los Estados Unidos. Y menos Carolina del Sur. De hecho muchos americanos ven a los neoyorquinos como unos tipos raros, más próximos a los europeos que a ellos mismos. Así que mi visión de América es casi europea.
Alguien que conozco solía decir bromeando lo siguiente: "Si pudiera elegir, preferiría que me abandonaran sola en un desierto de Siria que en algunos estados americanos, ¡y eso que soy blanca como el papel!"
Los países con mayores índices de asesinatos están en Sudamérica... cárteles de la droga, mafias, etc. Pero en los Estados Unidos una persona tiene el doble de posibilidades de morir asesinado que en la India. Son datos de la ONU. Hay casi doce mil muertes anuales por arma de fuego en los Estados Unidos. Eso refuta la idea de que hay más asesinatos en los países pobres. No es así.
Todos tenemos armas en casa. Sin ir más lejos yo tengo varios cuchillos de treinta centímetros de hoja en el cajón de la cocina. Como usted. Claro que ni usted ni yo tenemos un AK 47 en el armario del salón. Y normalmente utilizamos los cuchillos para cortar jamón y no para otra cosa.
Los europeos tenemos los índices de asesinatos más bajos del mundo, con mucha diferencia con respecto a otros países salvo Japón o Singapur, que también están en buen lugar en la lista. Una observación curiosa que podríamos extraer de esos estudios es que los países menos religiosos y con más población declarada atea como Islandia, Suecia, Noruega o Japón son los menos violentos de todos. ¿Tendrá algo que ver?
Todo esto ya lo anunció otro Dylan, Bob, en una canción de hace tiempo que se titulaba "A hard rain"s a-gonna fall". Decía así: "¿Qué viste, mi hijo de ojos azules? / ¿Qué viste, mi joven querido? / Vi diez mil oradores de lenguas rotas / vi espadas y pistolas en manos de niños / y vi que va a ser muy fuerte, muy fuerte, la lluvia que va a caer."
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