De estilistas

De tantos profesionales que se dan cita en un set de fotografía de moda o de rodaje de un spot para un trabajo, los estilistas son "el último mono", si no fuera porque generalmente en lugar de pelo tienen plumas. Pero eso no debe engañarnos. ¡Ah, no! Los estilistas, casi siempre chicos, son los que hacen al final que la modelo parezca una diosa inalcanzable. Además curran como obreros de la construcción. Por lo general aparecen en el plató arrastrando trabajosamente varios maletones gigantes, pesados como una maldición. Después los abren y despliegan su contenido sobre unas mesas a la vista de todo el mundo como si fueran unos sombrereros locos salidos de Alicia en el País de las Maravillas: pendientes, collares, complementos, corbatas, fulares, pulseras, relojes, tiaras, boinas e incluso otros objetos aparentemente inapropiados pero que muchos acaban formando parte de la escena y hacen que la escena resulte mágica. También despliegan su criterio, a veces incomprensible pero siempre esencial.

Yo he tenido la suerte de trabajar en unas cuantas ocasiones con algunos de los mejores y siempre lo he hecho fascinado ante su profesionalidad, dedicación y entrega.

Vale, vuelvo a empezar. De tantos profesionales que se dan cita en un set de fotografía de moda o de rodaje de un spot para un trabajo, los estilistas son los que menos cobran. Algo sorprendente dado que son de los que más curran. También resulta sorprendente otro hecho curioso: la mayoría de ellos como si pertenecieran a alguna tribu urbana especialmente definida o secreta suelen ser tipos cuadrados (supongo que eso les ayuda a arrastrar las maletas), cachas de gimnasio, barbudos con piercings pero que en el trabajo despliegan un sentido estético delicado y refinadísimo más propio de Sissi Emperatriz que de los campeones de fisioculturismo que aparentan ser. 

Alicia en el País de las Maravillas es un tema recurrente en estos artículos míos sobre profesiones del mundo de la moda o de la publicidad, así que harían bien ustedes en volver a leerlo. Las cosas no son lo que parecen: el Gato de Cheshire no es un gato, el Sombrerero Loco no está loco, La Reina de Corazones no es reina de nada, el Conejo no llega tarde a ningún sitio y Alicia no es una niña, sino un duende.

Los estilistas son duendes también. Como esos misteriosos seres que los mallorquines llaman "boiets" o los irlandeses "leprechauns" que trabajan por las noches y al amanecer desaparecen, para que sus dueños se encuentren todo hecho por la mañana. 

Cuando ojeen ustedes un reportaje de moda en una revista o vean un spot piensen un poco en ellos. Ellos han contribuido tanto a lo que ven como el fotógrafo, el guionista, el peluquero, el maquillador, el diseñador, el director de arte o la modelo con su belleza y su acting. Ellos han contribuido tanto a lo que ven como la misma luz. 

Estilistas: no son lo que parecen, no parecen lo que son.