Grandes empresarios

Grandes empresarios

El gran empresario Donald Trump, acaba de despedir a su jefe de prensa diez días después de haberlo contratado. Alucinante, y no es la primera vez que ocurre algo parecido. 

Mr. Trump cuyos negocios reales son un misterio, se va a convertir en el adalid de la filosofía empresarial del futuro. Si se da un poco de prisa, y tiene pinta de que lo va a hacer, acabará despidiendo a la gente antes de contratarla. Todo un hito de la estrategia empresarial que los currantes de a pie ni siquiera podemos entender, y que seguro próximamente se estudiará a fondo en las escuelas de negocios de todo el mundo. Hasta se harán masters sobre eso. Al tiempo.
– Está usted despedido.
– Perdone, pero... si aun no me había contratado.
– No importa. Váyase.

Ahora que Woody Allen está mayor y sus últimas películas no valen mucho llega Donald Trump para poner las cosas en su sitio. La diferencia entre ambos es que Woody sabía que era un cómico y Donald todavía no se ha dado cuenta y tampoco creo que vaya a hacerlo.

Tener a un cómico al frente de la nación más poderosa del planeta, visto así sin prejucios tampoco está tan mal. Es como tener en vivo, no en la pantalla, "El Gran Dictador" de Chaplin, una película preciosa. 
Donald Trump, ese gran visionario de los negocios forma una tríada casi mágica con otros dos colegas suyos, Nicolás Maduro y Kim Jong-un (¡demonios, qué difícil es de decir e incluso de escribir este nombre!). Yo creo que acabarán escribiendo los tres al alimón uno de esos típicos libros de autoayuda. "Cómo montar un negocio que sea la repera" sería un buen título y se convertiría en un éxito de ventas. 

Veamos. El primero, Donald, se ha especializado en el despido superlibre, una novedad en el mundo de los negocios; el segundo, Maduro, en no contratar a nadie ni dejar que nadie contrate a nadie en todo el país, y el tercero, Kim Jong-un (¡demonios, qué difícil es de decir e incluso de escribir este nombre!) en contratar a todo dios por obligación. En Corea del Norte o fichas cada mañana o te matan, un procedimiento que a Kim Jong-un (¡demonios, qué difícil es de decir e incluso de escribir este nombre!), le está dando buenos resultados a juzgar por su sonrisa y su corte de pelo. 

El corte de pelo de Trump en cambio no va tan bien. Los tratamientos de coloración Garnier ultra-naranja no acaban de dar sus "Fructis". Y por último nos queda Maduro ¿qué se puede decir de él? Ni le sientan bien los trajes ajustados con botones militares (hay que estar cachas para que eso te siente bien), ni le sientan bien la elecciones. Las últimas le han sentado fatal.

Yo creo que a estos tres tipos brillantes hay que ponerlos a dar conferencias por las escuelas de negocios del mundo. Más que nada para sacarlos de donde están. ¡Uh!