Hoy follo

"Hoy follo, mañana a juicio" parece ser es un lema estampado en camisetas que llevaban cientos de ¿estudiantes? en una fiesta-botellón en Valencia de hace unos días. Me he enterado de esto por un artículo de Joaquín Pérez Azaústre en el Diario de Córdoba, que explica el asunto con todo lujo de detalles. Además había otras camisetas dependiendo de la carrera que estudiaran los chicos. Por ejemplo las de los de medicina decían "médico de buena fama, mejor aún en la cama"; las de odontología "si te pillo te cepillo"; o las de ingeniería aeroespacial "en tu ojete mi cohete". La fiesta reunió a más de veinticinco mil estudiantes que supongo se lo pasarían bomba con semejantes muestras de ingenio y creatividad, aparte del alcohol, los porros y todo lo demás. Vale. No seré yo quién ponga puertas al campo o a la diversión.

Pero como muy bien dice en su artículo Azaústre el asunto ni siquiera como broma tiene gracia y solo da asco. Además él señala, muy acertadamente, que son tan hijos de puta los que se ponen las camisetas como quienes las diseñan, imprimen y venden. Ahí me ha tocado la fibra sensible. Como he trabajado años en publicidad he hecho infinidad de camisetas. Con eslóganes turísticos, gastronómicos, culturales, graciosos, etc. Pero si yo tuviera una imprenta como supongamos Antonio Alcántara (Cuéntame como pasó) y me apareciera por la puerta un tipo pidiendo que le serigrafiara unas camisetas con una frase así, creo que lo mandaría a donde ustedes ya saben. Creo no, estoy seguro. Será por eso que no me he hecho rico.

Y por seguir el hilo de ese periodista, Azaústre, yo remarcaría también que son tan hijos de puta los chavales como los impresores, los organizadores de la fiesta pero sobre todo los padres y las madres de los chavales. ¿Dónde se ha visto eso? Mandas a tu niño a estudiar ingeniería aeroespacial a Valencia y el chaval se va a una fiesta con sus amigotes y se pone una camiseta que dice "en tu ojete mi cohete" para ponerse morado de vino.

¿Y a sus padres no les importa? Menudos padres de tres al cuarto. Yo no tengo hijos, cosa que lamento ya que me encantan los niños y siempre se me han dado bien tal vez porque no los trato como niños ni les hago carantoñas. Pero desde hace unas semanas, ya sé que no es comparable claro, tengo un chihuahua en casa. Se llama Atticus y es una preciosidad. Un encanto. Deberían verlo ustedes. Y solo mirándolo mientras juega o corre por el salón persiguiendo su pelota de Peppa Pig me doy cuenta de que aunque solo tiene un mes y medio y a fin de cuentas es un bebé, ya está mejor educado que todos esos ¿universitarios?

¡Atticus, ven aquí, bonito! Te voy a matricular en Físicas, para que aprendas física cuántica. Seguro que se te da genial. Mejor que a esos imbéciles.